jueves, 22 de noviembre de 2007

manjares EN EL CAMINO DE SANTIAGO


 


 

El Camino de Santiago es para todas las personas que lo recorren o transitan, una experiencia única. El Camino puede ser personalizado por cada uno de nosotros de la manera que queramos y es ahí donde reside gran parte de su atractivo y cómo no, tiene su versión gastronómica que es la que a nosotros nos incumbe aunque no podemos olvidar todas sus otras facetas como la cultural, la lúdica, la espiritual o la turística.

La gastronomía va unida al Camino en un lazo de sabores, de olores y de gustos. Históricamente el Camino de Santiago fue la vía de entrada de nuevos y variados productos que venían de la Europa medieval. La proliferación en su trazado de Hospitales para peregrinos, de las primeras Hosterías españolas y de gran cantidad de Monasterios de las órdenes religiosas, hizo que las costumbres culinarias se adaptasen a los nuevos tiempos y a los nuevos visitantes (Casi nuestros primeros turistas). No es por casualidad que la gastronomía del norte cultive y elabore su productos autóctonos de una manera muy similar a como se hacía en Europa, tampoco es casualidad que nuestras primeras referencias en el mundo del vino se hallen en la Rioja o en la Ribera del Duero donde el Camino vive parte de sus etapas.

Muchas veces hablamos de la cultura gastronómica ya que gastronomía, historia y cultura forman una unión. En el Camino de Santiago esa unión se convierte en realidad y el buen comer y el buen beber son el hilo narrador de una bella poesía de placeres.

El Camino se abre al caminante, al viajero o al peregrino desde Navarra y a través de sus guisos y condimentos nos lleva hasta la deliciosa Galicia.

En Navarra los colores otoñales se tornan en apetencias de sabrosos platos de huerta y río. Desde Roncesvalles hasta La Rioja los pequeños caseríos, los acogedores pueblos del Camino o la espectacular Pamplona ofrecen al cansado caminante regocijo y alimento. El arte del bien comer encuentra en esta comunidad un equilibrio merecido entre sus deliciosas materias primas y en la rica y variada elaboración. Encontramos productos de las riberas de sus ríos, la alcachofa, los pimientos, los cogollos, los cardos, los guisantes y sus famosas "pochas", todos ellos con una calidad inmejorable y elaborada desde los modos tradicionales a los modos más vanguardistas. No puedo olvidar la "menestra de verduras" y sus "pochas con codorniz". En sus ríos nacen y crecen las truchas que junto al jamón dan nombre a un plato tan conocido como la "trucha a la Navarra". (Les aseguro que allí sabe muy diferente a las de aquí) En la infinidad de pastos que atraviesa el Camino pacen en quietud las terneras navarras que están presentes en cualquier celebración con sus exquisitas carnes preparadas en la multitud de asadores que encontramos en nuestro caminar. El cordero aparece en los fogones navarros al igual que las carnes de cerdo o de caza como el jabalí. Los productos lácteos también son un referente en nuestra ruta gastronómica y Navarra nos ofreces sus dos grandes quesos el "Roncal" y el famoso queso "Idiazábal", también con su rica leche preparan unas espectaculares cuajadas.

En Navarra todos estos manjares pueden ser regados con sus maravillosos caldos tanto sus tintos jóvenes y de crianzas como por sus afamados rosados de color rosa brillante.

Con el espíritu triste por abandonar las tierras navarras, encontramos la alegría de los campos de viñedos de la fértil Rioja. Es tiempo de vendimia y en el aire se percibe el olor a vid fresca, a sarmientos y a racimos ávidos de convertirse vino. Durante el Camino descubrimos los sabores primarios de sus deliciosas frutas, de sus hortalizas, de sus carnes y de sus guisos. Las "patatas a la riojana" son una explosión de sabores de huerta y matanza. No debemos pasar por alto al visitar su capital, Logroño, dedicar nuestro asueto a pasear y degustar los vinos y las tapas de la calle Laurel, donde encontraremos un abanico de sabores que harán de nuestra visita a la Rioja un placer a recordar.

De la Rioja merece una mención especial su viticultura. El vino en La Rioja alcanza su máxima expresión y es allí donde se vive la cultura enológica de una manera muy particular. Su tradición hace de esta tierra un referente básico en el mundo del buen beber y un atractivo más para recorrer todos sus lugares.

Después de nuestro particular recorrido entre las tierras de Navarra y de La Rioja, nuestro Camino sigue con paso firme y con esperanzas renovadas.

Después de visitar el Parador Nacional de Santo Domingo de la Calzada ("Donde la gallina cantaba después de asada") abandonamos las tierras de campos verdes y frondosos para ir descubriendo parajes más llanos y con horizontes inmensos.

La gastronomía castellana nos propone un abanico de nuevas sensaciones para nuestro ávido apetito. Su oferta se basa en platos fuertes y recios donde la cuchara es el instrumento conductor de sabores y olores. En Burgos degustamos su "Olla podrida" compuesta por lentejas, caparrones, alubias rojas y carnes tanto de vaca como de cerdo. En estas tierras castellanas los asados son inmejorables y sus embutidos son el fiel reflejo de una cultura gastronómica con gran tradición en la matanza. La morcilla de Burgos es su claro ejemplo. De Burgos no podemos obviar sus famosos quesos frescos, tomados sin cocinar o como ingrediente de deliciosos platos o de apetitosas ensaladas.

Seguimos nuestro Camino entre campos de moras y llanuras inmensas hacia las tierras palentinas, en Hontanás descubrimos una furgoneta que hacía las veces de tienda y que iba de pueblo en pueblo. Curioso en nuestra sociedad consumista. En Carrión de los Condes nos deleitamos con la "Chanfaina", una especie de guiso de verduras cocidas, comemos sus "Pistos" y saboreamos el cerdo en todas sus variedades.

El caminante con su estomago agradecido continua su andar rumbo hacia León no sin antes aliviar su garganta con ricos caldos tintos de un sabor muy especial. En tierras leonesas nos esperan un sinfín de emociones y placeres por descubrir. Los cangrejos de río son el principio de un prometedor Camino. La apicultura aporta una rica variedad de mieles con las que se elaboran exquisitos postres y dulces típicos.

El "Botillo" es un manjar sublime, se elabora como un embutido a base de carne de cerdo adobada y se come guisado acompañado de patatas y berzas.

En León no se debe dejar de visitar su "Barrio Húmedo", donde a nuestra bebida acompañará una deliciosa tapa. Entre ellas cobra gran importancia la "Cecina".

Astorga aparece en el Camino como un oasis en nuestra ruta gastronómica, toda ella invita al caminante a parar y disfrutar. Desde sus ricos embutidos, sus fresquísimas verduras hasta sus inimitables mantecadas.

Debemos destacar, de una manera muy especial, el plato típico de Astorga y un de los más afamados de la gastronomía española, que es el "Cocido Maragato". Su particularidad reside tanto en la manera en la que se toma como por sus ingredientes.

El orden es totalmente opuesto al típico "Cocido madrileño" o a nuestro "Bullitori". Primero se come la carne que se compone de diez tipos diferentes: morcillo de vaca, cecina, lacón curado, oreja de cerdo, costilla, gallina, chorizo, manos de cerdo, morcillo y tocino. Después nos servirán el relleno (huevo, ajo y perejil) junto con las verduras, para finalmente deleitarnos con una suculenta y espesa sopa de fideos. El secreto, dicen, es limpiar muy bien las carnes de grasa para poder tener una correcta y placentera digestión.

Mención especial y personal merece mi nuevo amigo Santiago del Restaurante "Las termas" de Astorga, quien al saber de mi procedencia alicantina me colmó de satisfacciones. Es un enamorado de Alicante donde tiene a sus amigos José Luís y Abilio que regentan el Bar Restaurante "Astorga" en el barrio de San Blas.

Galicia es nuestra etapa final, en la que la tristeza por el término de nuestro Camino se ve recompensada con una algarabía de sabores del monte y del mar. Nuestro esfuerzo ha valido la pena y nuestros cansados estómagos se nutren de lo mejor de las tierras gallegas como premio para nuestra alma y nuestro espíritu. Buen Camino