jueves, 22 de noviembre de 2007

La hostelería, una profesión atractiva


 


 

La gastronomía y el mundo del comer y el beber han cobrado en los últimos tiempos un papel destacado en el panorama de la actualidad cotidiana. Los grandes cocineros saltan a los medios de comunicación y ocupan puestos de importancia en las diferentes parrillas televisivas, la prensa escrita se hace eco a diario de las noticias del mundo de la hostelería y la gastronomía, cada día hay mayor número de ferias especificas, más publicaciones técnicas y, sobre todo, una mayor difusión generalizada de los conocimientos gastronómicos en general. Sin duda, un lujo y una meta deseadísima para todos los que vivimos y amamos este fascinante mundo. La hostelería ha sido y es el reflejo práctico y profesional de la gastronomía. Durante años nuestra profesión ha ido evolucionando, mejorando y adaptándose al amparo de esta nueva realidad gastronómica en la que nos encontramos actualmente. La nueva hostelería viaja de la mano de nuevos conceptos, nuevas ideas, nuevos conocimientos y una vanguardia gastronómica desbordante.

La adaptación de la hostelería al panorama actual ha sido acorde a las nueva realidad del mundo profesional y empresarial. No hace muchos años (desgraciadamente todavía hoy), el trabajo en hostelería llevaba consigo una dedicación absoluta y casi esclavista. Los negocios familiares vivían anclados en arcaicos esquemas funcionales en los que el profesional se veía inmerso y en los que dedicaba parte de su vida y de su salud en agotadoras jornadas de trabajo, sin los merecidos descanso y con los condicionantes que da el trabajar las noches, los festivos y los fines de semana. Con esta desalentadora realidad el trabajo en hostelería se convertía en la última y menos demandada alternativa laboral realizada sólo temporalmente o como complemento a otra actividad como el estudio.

Actualmente el trabajo en hostelería ha evolucionada hacia una mejor calidad. Una mejor preparación de los jóvenes empresarios que montan negocios de hostelería, han hecho que la profesión hostelera sea una atractiva cantera de profesionales que a través de la formación pueden conseguir una profesión digna y con futuro. Las duras jornadas de diez, doce o catorce horas son casi impensables. Los difíciles turnos partidos van desapareciendo poco a poco, trabajar los festivos y todos los fines de semana del mes parece ya algo casi impensable. Todo un logro conseguido por los nuevos y mejor formados profesionales que llegan al mundo laboral de la hostelería exigiendo lo que les corresponde por derecho con lo que han ayudado a todo el colectivo en general; y también a una mayor y mejor concienciación laboral de los nuevos empresarios que adoptan medidas y disciplinas mejoradas para que el ambiente laboral en sus empresas y la calidad del trabajo de sus empleados sea la mejor.

Con estas nuevas realidades laborales, la hostelería va dejando poco a poco, su condición de trabajo sacrificado y poco atrayente y se va convirtiendo en una interesante y atractiva propuesta laboral para muchos jóvenes. Los institutos de FP., los Centros de Desarrollo Turístico o las escuelas privadas de hostelería tienen una demanda que supera su capacidad, algo casi utópico que debemos mantener. Cuidemos a nuestros profesionales y tendremos una cantera inagotable de ilusiones que harán que nuestra profesión crezca. Reflexionemos.