domingo, 11 de noviembre de 2007

Comer en la Universidad

Mi amigo Carlos me dice que cada vez que come, huele o saborea unos ricos calamares, se le viene encima una caterva de recuerdos de la Universidad. A mi me pasa con las verduras. Siempre fui incapaz de comer las ricas verduras que con amor me preparaba mi querida madre, sin embargo, en mi época de estudiante me atiborraba de ellas. Su sabor se habrá perdido en mis olvidos, pero recuerdo a quienes me acompañaban mientras las comía, recuerdo nuestros chistes o las críticas pausadas o agresivas del solícito profesor de turno, recuerdo la vitalidad de los encuentros y los desencuentros, recuerdo las partidas de cartas, la brisca, el chinchón, los juegos de amores encontrados, las miradas esquivas, la chica de la carpeta azul, la dulce vida universitaria…. Ahora que vuelvo a cocinar el arroz pasado del estudio, retomo la conciencia de mis usos gastronómicos universitarios y, la verdad, me doy cuenta que se han aclimatado y mejorado con los tiempos.

La oferta gastronómica que ofrece la Universidad de Alicante resulta variada, completa y muy interesante. Los tópicos de las comidas de colectividades a las que se las considera insípidas, faltas de sabor y aromas y con la única misión de engordar y satisfacer al estómago, han pasado a convertirse en toda una experiencia gastronómica y nutritiva. Los diferentes establecimientos que hay en el Campus han apostado por la calidad y el buen uso de los criterios alimenticios para conseguir que, todos los que participamos y disfrutamos de su trabajo diario, seamos capaces de deleitarnos con una comida de calidad, con el equilibrio nutricional necesario y con los aciertos profesionales y particulares de cada establecimiento. Sería utópico pensar que estas máximas se consiguen en todos ellos, pero sí que es una realidad que tanto la Universidad como los distintos estamentos de ella, los alumnos, el personal de administración y servicios y el profesorado, hacen con sus críticas o alabanzas que el trabajo de estos sufridos profesionales mejore y se adapte a los gustos de los exigentes clientes. Todo un reto que se intenta cumplir a diario. Seguro que con la benevolencia y la disculpa de los errores ajenos, podemos conseguir que el buen momento gastronómico de nuestra Universidad perdure y mejores. Buen provecho.