domingo, 11 de noviembre de 2007


 

LA CATA


 

Antonio Lloréns


 

El mayor conocimiento técnico y práctico de mundo del vino, ha promovido la aparición de profesionales específicos de esta rama. La figura del sumillere va ligada al profesional capaz de poder recomendarnos un vino o aclararnos las dudas referentes a su maridaje y combinación con los diferentes platos que vayamos a degustar. Estos profesionales también tienen que conocer otras materias afines como las cervezas, los güisquis, las aguas minerales, los aceites o los cigarros puros. Tenemos que dejar aconsejarnos por el profesional pero siempre partiendo de nuestros conocimientos. Son los sumilleres los profesionales de la cata. Todos podemos ser sumilleres aunque no trabajemos de ello.


 

La cata o degustación la podríamos definir como el análisis que somos capaces de realizar a través de la degustación de distintos alimentos o bebidas. Esta degustación es un proceso que recorremos a través de las sensaciones que sobre determinados productos nos trasladan nuestros sentidos.

Para cualquier cata o degustación es muy importante la correcta utilización e interpretación de las sensaciones que percibimos. Nuestros sentidos deben estar atentos y despiertos. Esto se consigue a través una técnica, unido a un entrenamiento continuo.

El vino se mira, se huele, se toca, se escucha y se saborea.

Como ya hemos comentado, la cultura del vino es un hecho que nos va invadiendo poco a poco a todos. Cada vez más personas estamos interesados en adquirir o mejorar nuestros conocimientos en este maravilloso mundo del buen beber. La cata se puede convertir también en una excusa para juntarnos y disfrutar con nuestras amistades, podemos convertir una cata en un acto social. Es muy fácil, solamente necesitaremos una pequeña preparación técnica y buena voluntad. El vino es alegría y todo lo alegre nos une.

Adquirir una preparación más técnica nos va a proporcionar una mayor seguridad a la hora de poder examinar y valorar un vino. Los criterios de valoración no son universales. Debemos saber valorar y opinar sobre un vino así como adquirir la capacidad de ordenar y clasificar nuestros conocimientos. Con un buen entrenamiento y una buena disposición de aprendizaje iremos forjando, poco a poco, un criterio propio que nos ayudará a seleccionar, valorar o criticar un vino.

Tener un criterio propio es muy importante aunque este criterio debe ser abierto y dispuesto a percibir nuevas dudas.

No hay que caer en los tópicos de las regiones más importantes, de los vinos de marcas reconocidas o de los vinos de otros países y de distintas elaboraciones. Es el perfeccionamiento de nuestros conocimientos y de la adquisición de un criterio propio lo que nos va a convertir en catadores.

Las catas se clasifican en varios tipos, se necesitan unas condiciones previas e idóneas para su realización y se componen de diferentes fases que vamos a ir viendo. También la cata tiene un vocabulario particular que es conveniente conocer.