domingo, 11 de noviembre de 2007

Bar Cremades II, una sorpresa a los sentidos


 

Afortunadamente el mundo del buen comer y el buen beber es capaz de depararnos sorpresa agradables con las que reconfortar nuestras ansias de "saberes y sabores"

En el alicantinísimo barrio de San Blas, centro por excelencia de la buena hostelería alicantina, nos encontramos con el Bar Cremades II quien nos hace volver a creer en la buena gastronomía y en el buen hacer conseguido por meritos propios. Juan Conesa junto a su mujer Encarni y con la estimable y apreciada colaboración de su compañera de reparto Magalia, nos deleita con una concepción seria, responsable, cuidada e inquieta de la restauración actual. Sus principios y disciplina la marcan los productos con los que trabaja. Un cuidado exquisito en la compra de buenas materias primas y un trato de ellas delicado y casero son la base de su éxito. En el Bar Cremades II defienden los buenos productos y con ellos elaboran platos que sorprenden por su sabor, su presencia y su particular estilo. Para Juan, Juanito para sus amigos, el cuidado y el esmero tanto en la elaboración como con el servicio son una condición indispensable. Su espíritu inquieto e innovador le lleva a la búsqueda de nuevos retos culinarios basados en la consolidación de su buen hacer. Como el dice" hay que seguir el ABC de la hostelería, Atención, Buen hacer y Calidad".

El Bar Cremades II se enorgullece de que en él se encuentran productos que es muy difícil encontrar en otros sitios. Juan se sirve de su inquietud y, a veces, de sus buenos amigos y clientes para buscar esos berberechos que son imposibles de encontrar, los embutidos que a cualquier buen gourmet les cuestan Dios y ayuda conseguir, salazones de almadraba y ese Foie-gras elaborado con esmero.

De su extensa barra de aperitivos destaca su variedad y su continua renovación. En el Cremades II no vale eso de tener siempre lo mismo, se innova y se renueva su oferta casi a diario. Encontramos "pulpitos", una "pericana" con texturas suculentas, tortillas caseras de varios tipos, de patata, con cebolla, con ajitos tiernos…, los caracoles, unas "manitas de cerdo" que nos devuelven con su sabor a nuestros mejores recuerdos, lo "callos" contundentes y sabrosos y las recomendaciones de Juan de lo que acaba de traer del mercado. Los fines de semana amplían su variada selección con los mejores mariscos de nuestra lonja. El "buey de mar" al estilo Juan ya es un clásico y un estandarte de su buen hacer, las apetitosas quisquillas, las "pipas" o "gambosines", navajas vivas y espectaculares, cigalas que saltan a nuestra vista y "cuando son buenas", unas riquísimas ostras gallegas.

En sus platos sigue la filosofía de su establecimiento: Productos buenos y buena elaboración. Entre las carnes destaca de una manera muy particular el "rabo de toro", del que nos maravilla su excitante y completo sabor y la ternura de su textura, una prueba, sin duda, del cuidado y el esmero en su elaboración. El cabrito es tratado con mimo y tanto las "piernas al horno" como el perfecto codillo son un placer para nuestros sentidos. Las mollejas o "lleteroles", tan difíciles de conseguir, se convierten en una agradable sorpresa.

Con los pescados es el mercado el que limita su oferta. Buenos "calamares de potera" cuando los hay, pescados de bahía como el "dentón", el "pargo", el "besugo" o la "dorada y lubina salvajes" cumplen con la demanda.

Los platos de cuchara también son un referente claro y nos tenemos que dejar llevar por las recomendaciones diarias.

Por encargo también podemos degustar unos muy sabrosos arroces donde destacan las marineros, al horno, con verduras o un delicioso "arroz en costra".

Todo este conjunto de sensaciones agradables se complementa con una surtida y cuidada bodega en la que destaca el cuidado por el servicio y trato de los vinos.

Sin duda, en el Bar Cremades II se nota la impronta y el alma de Juan y su carácter autodidacta, inquieto y perfeccionista se ve reflejado en un establecimiento que cumple con creces una labor de satisfacción, carácter y personalidad que sus clientes comparten. Buena visita y buen apetito.