jueves, 22 de noviembre de 2007

LIBROS Y GASTRONOMÍA


 

Empezar un artículo sobre gastronomía con la intención de unir a ésta con el noble arte de la literatura podría parecer pretencioso o fuera de lugar, pero creo que como yo, hay muchísimos aficionados al mundo del buen comer que lo son también del placer de la lectura. Gastronomía y literatura viajan muchas veces unidas por nuestros sentidos en el apetitoso caminar de nuestra vida.

Hace pocas fechas hemos celebrado, de una manera cada vez más mayoritaria y lúdica, el día del libro y he tenido la inmerecida suerte de recibir dulces regalos en forma de libros, la mayoría sobre cocina, servicio, recetas o gastronomía en general. Muchos de nosotros, poco a poco, vamos recopilando una sabrosa biblioteca en la que los libros sobre nuestro trabajo o afición, van ocupando un sitio de mayor relieve.

La gastronomía está presente en nuestra vida de una manera callada pero con la importancia que su presencia imprime. Hay canales temáticos, programas en los medio de comunicación, prensa especializada, revistas o suplementos como el que ahora mismo disfrutan, que nos acercan el mundo del buen comer y del buen beber a nuestra vida. El arte de la escritura no se podía quedar atrás y nos damos cuenta que cada vez más podemos encontrar y deleitarnos con un mayor número de obras en las que el comer está presente ya sea en forma de recetarios, de ensayos, de obras generales o técnicas, de historia gastronómica, de la vida de los grandes chefs, etc.… Hacer una relación o una selección seguro que quedaría huérfana o incompleta, pero desde la humildad de la pluma que les escribe, creo que hay obras y autores que todos deberíamos leer alguna vez. Al igual que la lectura de los clásicos nos enriquece, la buena literatura gastronómica también alimenta nuestra nuestro espíritu.

En "El Quijote" ya aparece la gastronomía en su primer párrafo, nos cuentan lo que comía el ingenioso hidalgo y comprobamos la intima relación entre comida y vida. "Tanto comes, tanto vales" dice mi querido amigo Vicente y cuánta razón tiene. Vida y gastronomía viajan siempre unidas y la literatura y la vida son hermanas y compañeras de viajes.

Entre mis tesoros literarios cuido y guardo los libros de quien para mí es uno de los mayores maestros en el arte literario, Manuel Vázquez Montalbán, quien supo unir la gastronomía y la literatura desde su amor hacia el dulce placer de los alimentos y las bebidas, unirlos con el cariño, la destreza y el buen hacer que solo los genios consiguen. En sus obras de ficción siempre aparece alguna referencia o receta que endulza su ágil escritura. Su ensayo "Contra los gourmets" es uno de los libros que más regalo a mis amigos y compañeros de profesión. Está escrito en 1990 pero mantiene la frescura que las grandes obras suelen tener. Sin duda una divertida recomendación. Aquí va una perla: "El gourmet jamás olvida el nombre del muerto. Es más, mientras se lo come hace expresa mención de él, sea jabalí o alcachofa, y recuerda otros asesinatos y devoraciones anteriores, porque el placer de comer suele ir acompañado del de la memoria de pasados festines."

Es Manuel Vázquez Montalbán quien me invitó a conocer literariamente a Josep Plá y la experiencia fue maravillosa. Una suculenta y sabrosa prosa sobre las costumbres culinarias, los usos del comer y sus maneras. "Lo que hemos comido" es una obra en la que su paladar vuelve al país de la infancia para describirnos un recorrido vital y gastronómico. Una gran obra.

Otra pieza de mi humilde tesoro bibliográfico es el interesante libro de F. J. Seijo, "La Cocina Alicantina". Gran y elaborada obra de recopilación de nuestra más singular gastronomía. Un trabajo y un documento que, aunque tenga más de treinta años, permanece vivo para placer de nuestro conocimiento y agradecimiento. Gracias también a la extensa obra de Antonio González Pomata, la cual voy descubriendo poco a poco. Mi admirado y querido Quique Dacosta nos ha obsequiado recientemente con un libro que ya se ha convertido en obra maestra y en referente literario y gastronómico de las nuevas generaciones de profesionales y aficionados. "Arroces contemporáneos". Un libro de obligada y amena lectura que nos da una nueva dimensión de una de nuestras mayores tradiciones culinarias.

Otra obra menor y menos conocida pero que creo que es una delicia es "El libro de Buen arroz" del alteano Francisco Martinez Orozco que unos buenos alteanos recuperaron del olvido en 1990 y lo reeditaron. Un recetario rimado que recorre en verso la comarca y nos cuenta las diferentes formas de cocinar nuestros queridos arroces. Una exquisitez.

Podríamos seguir enumerando muchísimas más obras pero nos faltaría periódico. Lo mejor es seguir nuestras inquietudes e ir buscando y creando nuestra particular "gastroteca" y así disfrutar de la lectura y del buen comer. Buen apetito y buena lectura.