domingo, 11 de noviembre de 2007

LA CENA PERFECTA


 

Durante estas tan entrañables fiestas navideñas nos vemos inmersos en la dulce vorágine de la preparación y elaboración de varias cenas o comidas navideñas que, muchas veces, suponen un esfuerzo extra para todos. Una correcta y programada organización de estas cenas o comidas, nos puede ayudar sin duda para paliar este sobreesfuerzo y convertir la cena de nochebuena en toda una cena perfecta. Desde nuestra humilde pluma y experiencia, queremos compartir unos consejos para hacer que estas celebraciones sean más fáciles, más cómodas y que todos los participantes puedan disfrutar por igual.

En estas fechas en las que la alegría, el amor y la amistad están por doquier, es el momento idóneo para compartir los trabajos y los esfuerzos para la consecución de nuestra cena perfecta. El trabajo desarrollado entre todos y no volcado en nuestras sufridas y poco reconocidas madres o esposas, seguro que nos hace de nuestra cena de nochebuena, toda una agradable experiencia. (Eso sí, no sólo hay que compartir el trabajo esa noche sino durante todo el año, eh!!!).

Lo primero y la base de nuestro éxito es la confección de un plan de trabajo en el que plasmamos el guión de nuestra película gastronómica. Hay que seleccionar correctamente los actores y los papeles, ceñirnos al buen guión que hemos escrito y hacer caso al director. Todo un agradable reto.

Una buena compra en nuestros mercados municipales y en nuestro comercio tradicional, es el primer paso de nuestro éxito. En nuestra planificación hemos visto el número de personas que vamos a reunirnos, sabemos o preguntamos sus gustos, prevemos si hay niños para darles platos de su agrado, mesuramos las cantidades para no derrochar comida y ya ,con toda esta información, podemos elaborar un rico menú de nochebuena en la que todos veamos recompensada nuestra ilusión.

La sala donde vamos a comer o cenar debe ser amplia y cómoda para que todos los comensales puedan estar lo suficientemente anchos para disfrutar de los manjares. Vamos a realizar algo especial por eso el cuidado de todos los detalles son los que distinguirán nuestra celebración navideña con el resto de las comidas familiares o con amigos que realizamos a lo largo del año. Una mesa con flores, con velas y con otros adornos nos ayudaran a crear un clima más agradable. Es el tiempo de desempolvar las vajillas y las cristalerías que no usamos nunca y darle el lustre de la alegría de la cena de nochebuena. Tampoco está de más una buena música de ambiente en lugar de la sufrida y aburrida televisión diaria.

En el montaje de la mesa debemos de disponer todos los cubiertos y las copas que necesitemos para evitar los sufridos trayectos hacia la cocina. También nos puede ser de gran ayuda el tener una mesa supletoria con los utensilios que creamos convenientes. Podemos depositar en ella las pinzas que nos ayudarán a servirnos, la cesta con el pan, algún cubierto de más por si nos faltase, la sal, el aceite, las bebidas e , incluso, el servicio de café ya preparado solo a falta de llenar las tazas. Con las bebidas frías las podemos disponer en un frapé o cubitera con agua y hielo para que mantengan su correcta temperatura y, de paso, las tengamos al alcance en cualquier momento.

Sobre la comida es recomendable que esté ya preparada y casi emplatada, las carnes y los pescados pueden ser calentados en el horno o con la ayuda de salsas calientes. Podemos hacer nuestros preparados durante todo el día y dejar el último toque al final para disfrutar más tiempo de esta celebración. Los aperitivos pueden ser fríos y ya dispuestos y en bandejas para solo tener que sacarlos a la mesa. Es más práctico el marisco hervido que a la plancha por que seguro que nos lo comemos fríos o alguno de nosotros sale oliendo a gamba plancha de la cocina cuando ya todos se las han comido. Podemos poner embutidos, una selección de quesos, patés o foie-gras, canapés o inventarnos apetitosas brochetas de lo que queramos. Las celebraciones son para disfrutar y el trabajo de realizarlas no se puede convertir en una obligación que nos prive de todo el placer que da el compartir la mesa y los momentos con las personas que queremos.

Algún apunte e idea más. Se puede preparar un cóctel de bienvenida con bebidas y algo de aperitivos mientras llegan todos nuestros invitados, cenar con cava, tener varios vinos para cada plato, distribuir las tareas de poner o quitar la mesa, innovar con nuevos tipos de café e infusiones, recomendar los licores sin alcohol, y todo lo que se nos ocurra para que nuestra celebración sea recordada con la misma alegría que hemos tenido nosotros al prepararla. Buena cena y Feliz Navidad.