jueves, 22 de noviembre de 2007

La gastronomía como referente turístico


 

Poco a poco, el buen hacer de un grupo muy amplio de profesionales, empresarios y gentes de la hostelería y la restauración, han conseguido que nuestra gastronomía alicantina se convierta por derecho y merito propio en referente turístico a todos los niveles. La hostelería y la restauración han sido siempre una dura carrera de fondo en la que todos sus protagonistas trabajan duro y con gran esfuerzo a diario para cumplir con su duro cometido. Actualmente, cuando este hecho es algo de lo que todos somos de una manera u otra partícipes, es cuando hay que pararse a pensar, valorar y opinar sobre la utilización de la gastronomía como reclamo en el mercado turístico.

Creo que lo primero sería definir qué entendemos por gastronomía. La gastronomía reúne varias disciplinas bajo un mismo nombre común. Por un lado existe la elaboración de los alimentos, su servicio y atención a los solícitos comensales y las condiciones físicas y espaciales para que la unión sea perfecta. El plato del que disfrutamos y al que alabamos lleva tras de sí un complejo mecanismo de elaboración y servicio que muchas veces olvidamos. Su correcto proceso empieza con el diseño del plato, sigue con la definición de los procesos de su elaboración, continua con la invención de su diseño para su presentación e, incluso, definimos la forma idónea de su servicio. Toda una labor ardua y compleja que realizan los profesionales de la hostelería y la restauración para el deleite y el placer de nuestros agradecidos visitantes.

Debemos pensar que la utilización de la gastronomía como referente turístico se asienta sobre la base del trabajo de muchas personas y si esta promoción no se utiliza adecuadamente puede minusvalorar o enturbiar la labor de esos muchos profesionales. En el universo gastronómico se unen varios grupos de estrellas, están los políticos, los empresarios y los profesionales. Estrellas todos, cada uno en su forma y con cometidos bien diferentes. Normalmente cuando cada uno actúa en su campo de acción no hay problemas, éstos vienen cuando el empresario quiere hacer política, el político quiere ser profesional o el profesional se mete a hacer política. Todo un desastre.

Lo ideal es el consenso y la humildad del aprendizaje por todos. Es mucho más fácil intentar aprender siempre que creer que se sabe todo y no permitir las opiniones ajenas.

El uso de la gastronomía para la promoción turística creo que merece una reflexión profunda desde su concepto inicial. Una selección cuidada de nuestros referentes es fundamental, personalmente no creo que hacer degustaciones gastronómicas masivas sea la mejor manera de dar a conocer nuestra gastronomía. Nuestra provincia se ha situado en la élite gastronómica nacional e internacional y ahora sería el momento ideal para pararnos a analizar este fenómeno, a rentabilizarlo y a intentar que su momento exitoso perdure y se consolide para mucho tiempo. Un trabajo que necesita el esfuerzo y la unión de todos los sectores, sin olvidar ninguno y buscar las opiniones y la experiencia de los profesionales que ven día a día en la arena del ruedo gastronómico la dura faena de cocinar, atender y servir a nuestros queridos turistas. La parte política, la empresarial o las propias asociaciones, consejos y esferas turísticas, se olvidan que a ellos el turista no les ve. Todo su trabajo se asienta en los profesionales. Reflexionemos.