domingo, 11 de noviembre de 2007

"EL GRAN BAR POMARES"

La provincia de Alicante es, sin duda, un paraíso para los amantes de la buena gastronomía. Tanto en la ciudad de Alicante como en toda la provincia podemos encontrar muy buenos ejemplos de una gastronomía cuidada, cercana y con toques autóctonos.

En El Altet tenemos un claro ejemplo. "El Gran Bar Pomares" o el "Pomares" como todos sus clientes y amigos lo conocen, es un modelo claro de gastronomía y hostelería tradicional adaptada a los tiempos actuales. Su historia empieza en 1927 siendo un sitio de parada obligada de los carros que hacían la ruta desde Santa Pola hasta Alicante y se convertía en un oasis en el trayecto, hacía las veces de estanco y de lugar de reposo para el cuerpo y para el estómago de aquellos viajeros. Hoy en día, fiel a su tradición, mantiene el espíritu que asumieron en sus principios y cubren con creces su labor. La familia Pomares está presente con tres generaciones. Eufrasia con sus hijos Fresi y Eloy en la cocina, y MariFe con su hija Zoraida en la barra y en la sala nos ofrecen una gran variedad de aperitivos y de platos elaborados según los cánones básicos de la buena hostelería: los mejores productos del mercado con los que elaborar, de una manera cuidada y exquisita, platos sencillos con el carácter propio que marca la tradición.

De su cocina salen unas frituras con gambosines, calamares y pescaditos en donde la frescura se siente desde el primer bocado. La verdura del campo de Elche o las "pipes y carases" (Pericana), los calamares de bahía a la plancha que son una delicia, su ensaladilla, sus salazones, sus embutidos y, de una manera muy especial, su riquísima tortilla de patatas, hacen que sus aperitivos sean un placer para nuestros sentidos. No debemos olvidar su tradicional "almorsaret" con sardinas saladas y tomates secos donde tampoco falta el manojo de habas tiernas en las que se nota todavía en rocío de la mañana.

Los platos de cuchara y los arroces merecen un capítulo aparte. El arroz en costra es sublime y el de boquerones y verduras, exquisito. La olleta, los guisados de ternera, unos callos suculentos y unas albóndigas deliciosas completan una oferta que cubre todas nuestras expectativas.

Los postres del "Pomares" se han convertido en un referente, sus clientes los reservan y los solicitan por su gran calidad y armonía. Eloy, formado en hostelería y con experiencia con los mejores reposteros como Paco Torreblanca, elabora una cuidada y extensa variedad de dulces que sorprenden por su frescura, su equilibrio y su vanguardia. Los postres varían según la temporada. En verano más suaves y cremosos y en invierno más suculentos e incluso calientes. El pan de higo sigue la receta tradicional de la casa en donde nunca falta la tarta de queso, el tocino de cielo con cuajada, la tarta de santiago y uno de sus mayores estandartes, que es el tiramisú.

En definitiva, nuestra visita al Pomares es el reencuentro con sabores olvidados que nuestra memoria refresca y nos traslada en el tiempo a placeres casi olvidados. Gracias por ello.