jueves, 22 de noviembre de 2007

DELICIAS LITERARIAS



Seguramente ha sido por “El Lazarillo” o por “El Principito”, tal vez por Miguel Hernández o por Neruda, seguro que ha sido por Cervantes, por Vázquez Montalbán y sobre todo por mi anhelado padre, que a quien les escribe le apasionan sobremanera los libros. Disfruto tocándolos, eligiéndolos, admirándolos, releyendo los olvidados o recordando sus historias y las vidas que me aportaron. Todo un ejercicio de placer supremo. También a quien les escribe se le desatan sus pasiones con la gastronomía y su fascinante mundo. La buena literatura y la buena gastronomía han estado unidas desde casi los principios, en Mesopotamia se han encontraron tablillas de arcilla del año 1600 AC con cuarenta recetas de cocina, o Cayo Apicius en sus diez libros de “Re Coquinaria” hace un compendio de los uso y costumbres gastronómicas del mundo romano. A lo largo de la historia de la literatura universal se encuentran infinitas referencias a la gastronomía y a los usos alimenticios de cada época histórica que afectaba y referenciaba a esas sociedades. Ya en “El Quijote” en su cuarta frase nos describe el gran Cervantes al ingenioso hidalgo por lo que come para que nos hagamos un idea clara del personaje:” Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”, seguramente esto explica lo que siempre dice mi gran amigo Vicente: “tanto comes tanto vales”. Todo el siglo de oro español es un constante recorrido por los cielos y los infiernos gastronómicos de la época, desde Quevedo a Góngora repasan la gastronomía de una manera tanto directa como sutil. "No hay cuestión ni pesadumbre que sepa amigo, nadar; todas se ahogan en vino, todas se atascan en pan…“ "El rico come, el pobre se alimenta" Quevedo. El genial escritor inglés William Shakespeare también usa la gastronomía como una metáfora de la vida y la muerte convertida en un banquete: “Vuestro gusano es el único que manda en vuestra comida: engordamos todos los animales para engordarnos a nosotros, y nos engordamos nosotros para engordar a los gusanos: el rey grueso y el mendigo magro no son sino dos platos distintos de una misma mesa”/…/” El hombre puede pescar con el gusano que ha comido de un rey, y comer del pez que se alimentó con aquel gusano”. Casi nada…
Uno de los textos gastronómicos que se considera como la gran primera biblia gastronómica es “La Fisiología del gusto” del gastrónomo francés Anthelme Brillant-Savarin, todo un compendio de pensamientos del arte del buen comer, de la correcta disposición y protocolos en la mesa como de los saludables usos alimenticios. Sus consejos y recomendaciones mantienen todavía hoy todo su vigor: "Aguardar demasiado a un convidado es una falta de consideración para los que están presentes." "La cualidad indispensable para un buen cocinero es la puntualidad, pero es también la de los invitados." "El que recibe a sus amigos y no presta ningún cuidado personal a la comida que ha sido preparada, no merece tener amigos." "Aquellos que padecen una indigestión o una borrachera no saben lo que es comer ni lo que es beber." "Se aprende a ser cocinero, pero se nace catador.""En la mesa nadie se aburre durante la primera hora.""El descubrimiento de un nuevo plato contribuye más a la felicidad del género humano que el descubrimiento de una nueva estrella.” "Los animales se alimentan, el hombre come; sólo el hombre inteligente sabe cómo comer." "Lo que distingue al hombre inteligente de los animales es el modo de comer." "Un postre sin queso es como una doncella hermosa, pero tuerta." "El hombre está más fuertemente organizado para el dolor que para el placer." “Dime lo que comes y te diré quién eres". Toda una declaración de intenciones gastronómicas.
Entre mis debilidades se encuentran también textos literarios con un contenido más social como "Si le das un pescado a un hombre se alimentará una vez. Si le enseñas a pescar se alimentará toda su vida" Kuan-Tzu (muerto 645 a.C.) Político y jurista chino, o como "Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres" Mahatma Gandhi (1869-1948). Político y religioso indio y la maravillosa reflexión del genial John Steinbeck: "De todos los animales de la creación, el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir”.
Debo confesar que mi literato gastronómico favorito sigue siendo Manuel Vázquez Montalbán, su amor por la gastronomía viaja entre las líneas de sus innumerables escritos, con el saber y el sabor que rezumaban en sus dulces palabras. Dos joyas: “¿Comemos juntos? -Tengo un compromiso pero lo arreglaré. Tiene que ser un sitio cercano. He de hacer unas pruebas antes de abrir la tienda por la tarde y a las seis tengo que estar en casa. Un sitio donde podamos comer cualquier cosa. Era lo que Carvalho jamás quería comer..." "El gourmet jamás olvida el nombre del muerto. Es más, mientras se lo come hace expresa mención de él, sea jabalí o alcachofa, y recuerda otros asesinatos y devoraciones anteriores, porque el placer de comer suele ir acompañado del de la memoria de pasados festines.".
Y, como no, las delicias alicantinas por excelencia: los sensacionales escritos de Antonio Gómez Pomata, las reflexiones de Francisco J. Seijó, los consejos de Fernando Gallar, los usos costumbristas de Bernat Capó, las genialidades literarias de Quique Dacosta, los maravillosos artículos de Antonio Pérez Marcos, de Enrique Garcia, del buen gastrónomo Ramón Martín Mateo, de Lluís Ruiz Soler y el maravilloso libro “Vademécum de la cocina de la Marina Baixa” (uno de mis libros de cabecera y referencia perenne) del desaparecido y admirado Carlos Llorca Baus, hacen ,unos y otros con sus palabras, que mantengamos y renovemos nuestro amor hacia los libros y la literatura. Todo un placer. Reflexionemos