jueves, 22 de marzo de 2012

¿Esta nuestra gastronomía reconocida a nivel mundial?

Servidor siempre intenta ser comedido y positivo en sus reflexiones, pero permitanme que hoy sea un poco más crítico. Servidor está enfadado e incrédulo. Les pongo en situación. Este pasado martes el cocinero alicantino Evarist Miralles participó en Bruselas en representación de España en el “prestigioso“ Concurso El Bocusse D´Or. Me imagino que ya sabrán que todo su buen hacer, su enorme esfuerzo, los casi dos años de dedicación, las más de 14 ó 16 horas diarias , la implicación de mil amigos, el apoyo de su familia, las largas noches de creación, los interminables entrenamientos y mil sacrificios más, no han servido de nada. España con Evarist no ha podido ni optar al podium y lo que es más, se ha quedado fuera de la selección de doce paises que irán a la final mundial en representación de Europa.A esa final, sin embargo sí que acudirán gastronomías “ tan reconocidas” como las de Hungría, Estonia o la gran cocina del fish and chips del Reino Unido. Eavarist sigue barajando en estos momentos ir a la final de Lyon como invitado ya que España ha presentado una reclamación formal por errores técnicos que afectaron a su participación. Al final,  sí que iremos pero para qué. Evarist que es un sol de persona, un tipo realmente increible por su tenacidad y por su enorme constancia, saca muchas sensaciones positivas y seguramente retomará  su ánimo y seguirá firme en el empeño.. Eso le honra.  Pero servidor sigue enfadado. Está claro que sólo es un concurso, prestigioso o no, pero que para la cocina mundial es todo un acontecimiento.  Una vez más, y ya van muchas, el reconocimiento de la crítica especializada mundial, los halagos de los mejores cocineros del mundo, la presencia de nuestros profesionales invitados a los foros gastronómicos de todo el mundo,  y lo más importante,  la satisfacción del comensal, no han bastando como firmes argumentos para que la gastronomía española  pueda competir en igualdad de condiciones frente a otras cocinas en certámenes como el Bocusse D´Or. Algo no hacemos bien. Hoy más que nunca, reflexionemos.