miércoles, 16 de julio de 2014

Los colores y los sabores en verano (especial Verano Diario Información)


Estamos en pleno verano y las ganas de divertirnos, disfrutar y ser felices nos embargan a todos. Es el momento de derrochar alegrías y compartir felicidades. Es verano y llega el turno de reunirnos alrededor de una buena mesa y gozar  con los mejores productos de nuestro mar, nuestros campos, nuestras huertas o nuestras granjas. Es tiempo de colores convertidos en sabores. La gastronomía es color y ese color se transforma en todo el sabor del Mediterráneo, toda una gran  paleta cromática que nos evoca nuestra mejor cocina.
Cada estación marca una serie de colores en nuestra alimentación. En invierno predominan los platos recios y oscuros, en primavera los colores florales y las elaboraciones ligeras, en otoño llega el turno de los ocres y los sabores fuertes,  y en verano es todo color, color y más color.
Tonalidades rojas vivas en  los tersos tomates del verano que entremezclan los rojos y los tonos verdosos en su dura piel. El rojo rosáceo de las Gambas o el rosa pálido de las quisquillas llevan el mar a la tierra. Los verdes intensos de las sandías en su exterior para explotar el rojo carmín de su interior.  Amarillos intensos o negros azabaches en los arroces alicantinos llevan el color dentro de las paelleras doradas a los blancos platos de nuestra s mesas. El color cereza puro de los frutos de nuestra montaña nos lleva al recuerdo de las primaveras en los valles alicantinos llenos de color de flores blancas que marcan un futuro verano en color cereza.
Dorados y plateados colores de nuestros mejores pescados que saltan vivos en las lonjas azules y blancas que copan nuestro extenso litoral de norte a sur.
Campos y más campos de verdes y marrones llenos de cepas repletas  de sus mejores y ahora verdosos frutos que poco a poco irán madurando y oscureciendo su presencia para convertirlos en ricos vinos con los que soñar y disfrutar en los meses y años venideros.
Vinos blancos, rosados, tintos o rojos, vermús oscuros, fondillones dorados, espumosos brillantes o pálidas manzanillas nos acompañan en nuestro mosaico para disfrutar de la mejor gastronomía del verano.

Colores y más colores son el argumento con los que nuestros grandes cocineros elaboran y preparan delicados platos en los que la parte visual y la parte gustativa encuentran su merecida armonía.  Una armonía que marida a la perfección con el color más bonito de nuestra cocina: el color de la sonrisa.