jueves, 12 de enero de 2012

Galicia, la cocina del tiempo pausado


La gastronomía gallega tiene una destacada presencia a lo largo y ancho de toda la provincia alicantina.
    Galicia y sus gentes siempre han destacado por ser poseedores de un espíritu inquieto que les ha llevado a recorrer y compartir con medio mundo sus maravillosas costumbres, y sobre todas ellas, sus usos y maneras de entender la gastronomía.
   Alicante y su provincia, como buena tierra de acogida, ha recibido siempre con los brazos abiertos  las diferentes culturas y pueblos que han venido a nuestra terreta. Ese carácter alicantino de buenos anfitriones,  ha permitido que actualmente en nuestra provincia sean muchas las gastronomías que tienen destacada presencia, y especialmente la gastronomía gallega es una de las más representadas.
    En muchas localidades costeras o de interior, los centros gallegos, los clásico mesones o las casas regionales de Galicia, nos permiten conocer y disfrutar de las ricas y variadas especialidades de la cocina gallega.
    Tanto la gastronomía gallega como la gastronomía alicantina coinciden en dos destacadas y singulares características: la calidad de sus productos, y la rica tradición en sus elaboraciones.
    La gastronomía gallega es poseedora del tiempo pausado. Su larga y reconocida historia gastronómica está asentada en la tradición. Su presente exitoso se basa en la variedad de una cocina que ha ido evolucionado paulatinamente con las características de una cocina familiar y de casa que se ha ido trasmitiendo de generación a generación. Sin prisas pero sin pausas. Una cocina nacida desde el producto, sin florituras y donde la materia prima autóctona es la gran protagonista. La gran despensa de la gastronomía gallega es una enorme alacena con sabores de mar y aromas del verdor de las montañas y las tierras de interior.
     La cocina de Galicia mantiene un clasicismo casi renacentista porque con los ingredientes más comunes o sencillos, son capaces de alcanzar lo sublime.
Toda Galicia es un verdadero paraíso gastronómico. Las múltiples ferias que se realizan a lo largo y ancho de todo el territorio gallego como la del marisco de  OGrove, la de Santiago de Compostela o la de San Froilán en Lugo, son la mejor opción para conocer las singularidades y las peculiaridades de los diferentes sabores que la cocina gallega trasmite a un mismo producto elaborado y cocinado de mil maneras diferentes.
    Del mar o de la tierra, la gastronomía gallega es muy variada. Los productos marinos se mezclan con los productos de los campos, los pescados con las verduras, las carnes con las ricas hortalizas, o simplemente cualquier producto es un verdadero lujo tomado al natural.
        De las rías o de las costas, los pescados y los mariscos conforman los perfectos aperitivos o entradas de una suculenta comida. La frescura y el sabor de sus ricos mariscos han hecho de ellos uno de sus mejores y más exportados productos. Hablar de marisco es hablar de Galicia. Totalmente diferentes en texturas y sabores a los pescados y mariscos de nuestro mar mediterráneo, su principal característica es la variedad y la calidad. El buey de mar, las nécoras, la preciada centolla, el bogavante, los mejillones y las famosas almejas de la localidad de Carril, han trasladado el sabor de las costas gallegas a toda España.
    Pero si realmente hay un producto que ha traspasado todas las fronteras del sabor, ese sin duda es el pulpo. Cocinado de mil formas pero siempre desde el respeto al producto y a la sencillez, el pulpo es una joya gastronómica que ha popularizado y ejemplarizado la cocina y la gastronomía gallega. El ritual de su cocción, los mil trucos con los que conseguir su fina textura, o los ricos guisos hechos con él, le han subido a los altares de la gastronomía mundial.
    La cocina en Galicia es calma y tiempo y sus guisos son el mejor ejemplo. El pote gallego o el lacón con Grelos se cocinan pausadamente con la quietud que dan las cosas bien hechas. Sus famosas empanadas  mantienen una ligereza ejemplar y sus rellenos van fortaleciéndose desde la suavidad de las zonas costeras a la fuerza de las tierras de interior. El pescado del litoral va desapareciendo y  según la altitud van adquiriendo presencia y  empiezan los pastos y las tierras de carnes y verduras. Lugares de crianza de cerdos o  de ganadería vacuna que van cambiando los usos y las costumbres gastronómicas. Aparecen los ríos y con ellos las maravillosas  truchas ,  los salmones, las angulas y las anguilas, los sábalos, los reos, o las delicadas y sabrosísimas lampreas.
    Galicia entera es toda una fiesta gastronómica que no se olvida de regalar al visitante y de compartir en cualquier rincón de España como aquí mismo en Alicante, sus especiales quesos o sus delicados postres como las siempre dulcísimas Filloas.
     Mil sabores y mil aromas de la  gastronomía gallega en Alicante.