jueves, 30 de septiembre de 2010

La Marmita, renace

Desde ayer jueves, el Restaurante La Marmita ha vuelto a abrir sus puertas manteniendo su línea de calidad, encanto y buena gastronomía. Un renovado local que mantiene toda la esencia que le ha caracterizado desde que abriera a mitad de los años setenta. La Marmita fue el primer restaurante de la ciudad con cocina europea e innovadora, y en esta nueva y mejorada etapa apuesta por respetar su merecida tradición culinaria con la posibilidad desde hoy mismo de volver a degustar una cocina casera muy cuidada y la de tomar sus conseguidos menús diarios al medio día, o de cenar saboreando sus famosos Stroganoff o Chateau-briand como si el tiempo no hubiera pasado. También abrirá por las mañanas y no cerrará por las tardes para convertirse en lugar de encuentro de diversas tendencias culturales, como de exposiciones, de conciertos, monólogos o de disfrutar de sus copas o tés naturales.

Para Yaël Ranche, nueva propietaria y una gran experta en turismo y gastronomía, “Todos nuestros clientes son los dueños de sus rincones, mesas, momentos y sentimientos que conforman La Marmita, un lugar que pertenece a todo aquel que lo visita por primera vez o desde hace mucho tiempo. A todos queremos deciros que ya podéis volver, nuestra casa y nunca mejor dicho, está abierta para todos”.

Su cocina internacional mantiene el recetario de antaño, han recuperado parte del equipo de cocina que trabajaba en los principios de La Marmita con la elaboración de todos los platos y especialidades que se mantienen en la memoria gastronómica de La Marmita que tantos recuerdos nos evocan. Podremos seguir disfrutando de un Gulasch Húngaro, de un maravilloso Stroganoff o de un Pilaf de cordero a la turca, después de haber degustado una perfecta Quiche Lorraine, un revuelto de hongos silvestres o sus famosos pates caseros...

En los fogones de La Marmita se cocinan recetas entrañables y que una vez en la mesa, unen en un momento singular a sus comensales. A veces, para siempre.

La Marmita renace desde sus sabores y aromas, desde su buena cocina, su agradable encanto, y desde su mejor tradición gastronómica para conformar un delicado y añorado espacio gastronómico en la ciudad de Alicante.