jueves, 31 de diciembre de 2009

OTRAS NOCHEVIEJAS

Desde Alicante repartimos Navidad por el mundo. Todos los productos típicos navideños tienen algo de Alicante. Nuestra provincia, con la ilusión, el esfuerzo y el trabajo de muchos de nosotros, está presente en casi todos los lugares de España y del mundo. Nuestro preciado turrón, nuestras uvas del Vinalopó, nuestros vinos, nuestros juguetes...

Las Navidades y la Nochevieja tienen en cada lugar del planeta unas costumbres y unas características singulares y diferentes aunque en espíritu sean iguales y se busque despedir el año de la mejor manera posible. Vamos a intentar contar algunas de ellas. Tal vez el año que viene nos sonría el destino y nos encontremos por el mundo despiendo y recibiendo a un nuevo año.

En Europa las construmbres cambian de norte a sur de una manera que va pareja al clima que es lo que condiciona las posibilidades de disfrutar la Nochevieja en la calle o por el contrario, en recintos cerrados. Por estos lares el clima es muy benigno habitualmente por lo que esa noche nos olvidamos del frío y salimos a la calle a disfrutar. En Dinamarca, la vajilla se convierte en un termómetro de amistades y aprecios. Perdón, me explico. El día de año nuevo los daneses visitan a sus familiares y amigos rompiendo delante de sus casas los platos viejos que han acumulado durante el año. Cuantos más platos se rompen en la puerta de una casa, más amigos se tienen en esa casa y en esa familia. En Escocia les puede la superstición. Ellos no creen en los platos y basan su suerte anual en la primera persona que les visite nada más comenzar el año. Habrá que tener cuidado de a quién abrimos la puerta. Los ingleses tampoco se quedan cortos con sus celebraciones. La fiesta está en la calle. Lo típico es ver las campanadas desde Trafalgar Square o en el famoso Big Ben. Brindan por el nuevo año y cantan viejas canciones. Los alemanes y los centroeuropeos son muy amantes de la pólvora en Nochevieja. Hay castillos artificiales en muchas zonas de Alemania y Austria, la alegría se mezcla con la cerveza caliente. Los austriacos esperan en Viena el concierto de año nuevo para deleitarse con los valses de Strauss. Los italianos son alegres y vivaces como latinos que son. Su Nochevieja está llena de color y alegría. Suelen cenar lentejas, que les traerán suerte durante el año que llega. Las mujeres, como en España, se visten interiormente con lencería roja para tener dicha amorosa.

En América encontramos también muchos contrastes. El bullicio y el ruido se mezclan en Times Square de Nueva Cork, donde la gente espera horas y horas para ver bajar una gran bola de cristal que les anuncie el año nuevo. Luego todo es luz, confeti y alegría. Dista mucho de la calma que se vive en Brasil, por ejemplo. Allí muchas familias acuden a las grandes playas donde cenan y juegan cerca de la orilla. Encienden hogueras, cantan y danzan a la espera de las buenaventuras del año venidero. En Argentina, el fuego también es el protagonista. En este caso, el fuego consume a los muñecos de madera o tela que los niños construyen. Con la quema de estos muñecos se purifican las almas y los espíritus y el cuerpo llega limpio al nuevo año. En Ecuador, también se suele quemar uno de estos muñecos aunque se lee su testamento lleno de dicha para el año venidero.

Los países asiáticos también tienen unas construmbres un tanto peculiares. En China no llega el año nuevo hasta enero o febrero dependiendo del calendario lunar, pero sus celebraciones también están llenas de pólvora, luz y alegría. Los japoneses son de los primeros en abrirse al nuevo año y la sopa de pasta es su compañera de sabores.

La despedida y la entrada de un año nuevo es un motivo de felicidad y de unión. Da igual dónde estemos o cómo se disfrute. Lo principal es empezar el año con las personas que queremos y abrir la puerta de la esperanza y el futuro a nuestras vidas. Despedir es nacer nostalgias. Feliz año nuevo a todos.