lunes, 29 de junio de 2009

DULCES PALABRAS

Para servidor el mejor libro de su vida es aquel que todavía está por leer así que permítanle a éste su fiel contador de opiniones que, un año más (mil gracias amigos por vuestra fiel lectura), aproveche esta vorágine del día del libro para compartir con todos ustedes un rico y variado banquete literario gastronómico que nos ayude a saciar nuestro apetito cultural y nos permita alimentar nuestros sentidos con palabras llenas de sabor y amor.

La buena escritura y la gastronomía han viajado a lo largo de la historia de una manera paralela, desde las primeras tablillas con referencias de alimentos, seguramente un inventario, encontradas en la antigua Mesopotamia hasta las últimas novedades editoriales, existe un sinfín de "dulces palabras" que nos harán unir dos grandes pasiones humanas: la lectura y la gastronomía.

Una curiosa y casi irreverente visión del universo gastronómico de los grandes cocineros nacionales es el comic del dibujante Álvarez Rabo: "Los bajos de la alta cocina". Un encargo del cocinero vasco Antonio Luis Aduriz para celebrar el décimo aniversario de su maravilloso restaurante Mugaritz con historias, situaciones variopintas y con un humor inteligente, repasa de una manera muy divertida anécdotas disparatadas sobre la crítica gastronómica, las queridas y odiadas guías y sus falsos inspectores, los seudo-gourmets, los clientes especiales como la familia "Tontolaba" o las simpáticas caricaturas de héroes culinarios como Juan Mari Achak, Martín Brasategui, Panti Santalucía o Carne Ruscapella quienes se ríen de sí mismos en un maravilloso ejercicio de auto crítica. Una divertida experiencia para aliviar la estúpida rigidez en la que, a veces, se convierte la alta cocina.

Algo menos crítico pero igual de divertido es el pedazo libro de Falsarius Chef: "Falsarius en su salsa. Astutas recetas de cocina con latas, botes y congelados para quedar como un puñetero chef", todo un personaje, quien tras su éxito editorial de "Cocina para impostores", se ha vuelto a enfrascar en la dulce aventura de escribir y compartir con su fiel público recetas sencillas en las que los ingredientes vienen en lata, precocinados o de nuestro fondo de armario de cocina, con elaboraciones cargadas de imaginación y sobrantes del tan de moda esnobismo culinario. Toda una lección de gastronomía de "andar por casa" donde, lo que realmente cuenta, es el fin sin que los medios tengan importancia.

Servidor sigue siendo un pesado a sí que permítanle algún título más: "De tripas, corazón", del genial cocinero Abraham García quien nos da una versión muy profesional y muy sugerente de la rica cocina de la casquería. Todo un placer. "Saber del sabor" de Almudena Villegas, un virtuoso ensayo del saber gastronómico sin tópicos y muy práctico. Y dos libros más presentados en el Club información: "Natura" del imaginativo y desbordante de talento Albert Adrià y "Colección de piezas de azúcar" de nuestro querido y admirado Paco Torreblanca. Una licencia más. "Ropa Interior" un exquisito poemario del buen periodista y mejor amigo Javier Ruiz Taboada que con su poesía fácil y directa alimenta el espíritu y sacia el alma. Buen provecho y mejor lectura. Reflexionemos