lunes, 17 de junio de 2013

BENDITAS HOGUERAS, BENDITOS BARES¡¡¡¡



Las Hogueras vuelven un año más a llamar fuertemente a las puertas de la diversión, de la alegría compartida, del olor a pólvora, del fuego purificador y de la desbordante felicidad de los alicantinos y los miles de visitantes que comparten unos días en agradable paseo por los grandes monumentos fogueriles que llenan la ciudad.
Son las hogueras la auténtica fiesta de nuestros establecimientos de hostelería por  antonomasia: nuestros benditos bares. Ya sean cervecerías, cafeterías, bares de toda la vida, los modernos gastrobares, las barras gastronómicas, los restaurantes de uno a cien tenedores, o simplemente los establecimientos de hostelería que hacen  del comer y del  beber el noble  arte de compartir y alegrar, ellos son los artífices de nuestras benditas  alegrías gastronómicas  y culinarias de las Hogueras alicantinas.
Los bares son esos lugares de encuentro de amistades y familias, de disfrute en compañía de los buenos productos de la gastronomía alicantina, de espacio compartido entre risas y músicas al son de los ritmos de las fiestas alicantinas, de punto de reunión previo o posterior a las mascletás o a los desfiles y pasacalles.  
Son nuestros benditos bares el perfecto refugio y el agradable cobijo frente al cansancio agotador del trajín fogueril.
Son nuestra referencia a la hora de quedar con los amigos, con los compañeros de trabajo o con nuestras familias en los días que combinamos el trabajo con la diversión y la diversión con la fiesta.
Son nuestros templos del buen comer y el buen beber, el lugar del que nos sentimos orgullosos y que secretamente compartimos con nuestros amigos venidos de otros lugares para disfrutar de las Hogueras. 
Son el marco perfecto para escenificar la unión entre la cocina y la fiesta, entre la alegría y el placer o entre la gastronomía y la compañía.  
Son éstos, nuestros benditos bares, los que en Hogueras consiguen con su loable dedicación, con su buen oficio, con sus grandes dosis de amor hacia los demás, con su inagotable paciencia y con su sacrificado trabajo, hacer de las Hogueras un perfecto abanico de buenas y agradables sensaciones por y para todos.   
Son vanguardia y fusión unidas en platos únicos y diferenciadores que hacen de la gastronomía alicantina  un valor consolidado. Platos y elaboraciones como el que ilustra este reportaje con una visión oriental de los obligados ingredientes de nuestras hogueras como es  la tonyna, las brevas o el toque de anís de nuestras cocas.
Día a día los mercados municipales de la ciudad de Alicante se llenan de nuestros benditos  hosteleros con el ánimo inquieto en la búsqueda del mejor producto posible con el que trasformar los frutos del mar y del campo en delicados aperitivos, en ricas tapas, en entrantes o en platos con los que sorprender y agradar al ávido comensal que toma un leve respiro a la algarabía del quehacer diario fogueril para reconfortar a su hambriento estómago. 
Del mar saltan a las mesas de nuestros benditos bares de las Hogueras los mejores mariscos como las gambas rojas de Dénia, las quisquillas de Santa Pola, las canaillas de Villajoyosa, los calamares de potera traídos a la luz de la luna, las clochinas de nuestras rocas del litoral, las delicadas y sabrosas Ostras de la Bahía de Santa Pola, los moluscos de las costas gallegas llegados a diario repletos de su mejor y más fresco sabor, pescaditos para freír y degustar todo su yodado sabor a mar y tradición, o los mejores salazones elaborados al calor del sol y al abrigo de la sal macerados con la compañía del lento tiempo que les confiere esa textura, esa agradable sequedad salada y ese sabor inconfundible que es obligado compartir y disfrutar durante todas las hogueras y que son el almuerzo perfecto e ideal con el que acompañar un buen trozo de pan y un gran aceite de las montañas alicantinas.
Y los pescados, ya más grandecitos, elaborados y cocinados a la brasa, en arroces o en guisos aportando las proteínas y los nutrientes necesarios para unos días repletos de actividades. Pescados como las doradas, las lubinas, el mero, los salmonetes, el rape, los boquerones a la plancha o comprados frescos y naturales para prepararlos con vinagre y ajo en los famosos agritos, el atún en forma de su parte más noble y grasosa como es la ijada o la sabrosa ventresca, las siempre deliciosas y asequibles sardinas preparadas al calor de la leña o las barbacoas de los racós, y otras delicias del mediterráneo que en las cocinas de nuestros benditos bares se convierten en agradables y ricos bocados de marcado carácter alicantino. 
Pero son también los campos, las huertas y las granjas de nuestro entorno más cercano las que completan y llenan las despensas de nuestros benditos bares. Carnes frescas entre las que predominan las del cerdo, las del conejo o la liebre, las vacunas, las aves de corral o de caza junto a los frutos de éstas como son los huevos de granja con los que realizar las ricas tortillas, los afamados revueltos o como o ingrediente fundamental del Soparet Alicantí junto a la ñora y la sardina seca. Y los embutidos, esas carnes frescas o secas que en combinación con las especias y con el aire seco de nuestras tierras de interior crean un alimento que es toda una explosión de sabores de los campos y las granjas.  Y también provenientes de los campos las verduras, las frutas y las hortalizas son transformadas, la mayoría de las veces prácticamente casi nada, en ensaladas, ensaladillas y entrantes en los que los aportes calóricos y reconfortantes de sus nutrientes compensan los excesos gastronómicos de unos días intensos. Y los reyes de los campos en  las Hogueras alicantinas, los tomates. Durante estos últimos días de Junio llegan a nuestras mesas los famosos y dulces tomates de Mutxamel. Un fruto sencillo que encierra todo el sabor salino y dulce de la gastronomía alicantina y que por sí solo ya es un sabroso bocado con el que disfrutar de un buen aperitivo, aunque si se le acompaña de un chorrito de un suculento  aceite, una pizca de sal de las salinas de Torrevieja o Santa Pola y cualquier producto alicantino como el salazón, los mencionados embutidos o simplemente con pan, los tomates son toda una expresión de las bendiciones que los campos llevan a nuestros benditos bares. Y cómo no, las brevas  de nuestras huertas que son de obligado y gustoso consumo durante las Hogueras.  
O de los hornos y las panaderías de Alicante que proveen a nuestros benditos bares de ricas especialidades tanto dulces como saladas entre las que no pueden faltar las famosas cocas en tonyna que disfrutaremos a diario en los almuerzos,  en las meriendas de   las corridas de toros o en las mascletás de alicantina plaza de Los Luceros.
Y en las cocinas de nuestros queridos bares, todos estos ingredientes tanto del mar, del campo, de las huertas o de las granjas, son tratados con el cariño y el mimo de nuestros profesionales de la hostelería y la restauración de la ciudad de Alicante quienes durante estos días derrochan esfuerzo y agotan sus cuerpos en la impagable labor de transformar su trabajo en alimentar los hambrientos estómagos de los alicantinos durante las hogueras en alegrías y felicidades.
Y esta mezcla de los diferentes ingredientes  de nuestras hogueras se ven fusionados en uno de los platos más demandados y celebrados durante estos días, los arroces alicantinos.  
De carne, de pescados, de mariscos, el Abanda, con verduras, con carne y pescado, con verduras y carne, con mariscos y verduras, y así en mil combinaciones, los arroces alicantinos son el plato obligado de cualquier celebración fogueril y su presencia en muchos de nuestros benditos bares, es un motivo más para celebrar estas hogueras al amparo y al calor de nuestros buenos y benditos establecimientos de hostelería.
Y los guisos o los gazpachos ya sean marineros o de carne, junto a los calderos del mar con el pescado y el arroz, la cocina alicantina vive todo su esplendor durante unos días llenos de buen apetito, de buen ánimo y de merecida felicidad.
Pero nuestros benditos bares son mucho más, son el reflejo del carácter de unas gentes, las alicantinas, que viven y respiran las fiestas de las Hogueras con el espíritu abierto de par en par a la diversión, a la felicidad de las calles llenas de luz y música, a la desbordante hiperactividad de los más pequeños de la casa que descubren el apasionante mundo de la alegría callejera, del recuerdo de nuestros mayores que viven las Hogueras desde la nostalgia de la juventud y la serenidad de la merecida senectud. 
Las Hogueras y la hostelería han convivido desde siempre en la necesidad de ayudarse y complementarse y en este largo camino de armonía y complicidad, son los alicantinos y nuestros visitantes los agraciados afortunados de vivir y disfrutar de unas fiestas de enorme singularidad y personalidad y de un sector hostelero alicantino que camina firme hacia la excelencia desde el lento y reverente respeto hacia la mejor tradición gastronómica alicantina sin olvidar la apuesta firme y decidida por la evolución hacia la vanguardia.
Somos un destino gastronómico consolidado y las Hogueras son el escaparate perfecto para mostrar el buen momento de la cocina alicantina a los miles de visitantes que disfrutan de nuestra gastronomía durante estos días de Hogueras. Y el sector lo merece y ha trabajado por ello. Ahora somos los alicantinos los afortunados, solo nos queda seguir creyendo y apostando por lo nuestro.
Son las benditas hogueras y nuestros benditos bares un reflejo de lo que somos, benditos alicantinos.

A disfrutar ¡¡