sábado, 28 de febrero de 2009

NAVIDADES ALICANTINAS

Permítanle a servidor que al empezar esta pequeña reflexión navideña, use unas pequeñas líneas para desearles a todos y a cada uno de ustedes en particular felicidad, paz y amor en estos días tan entrañables para todos. Llega la Navidad y nuestros cuerpos y espíritus despiertan ávidos al regocijo y a la alegría. Nos disponemos a ser felices, a regalar y recibir presentes, a desear lo mejor para los nuestros y a compartir y a disfrutar de los buenos momentos con nuestros amigos, nuestra familia y nuestros seres más queridos. En estos días las mesas dejan de ser meros muebles y se convierten en lugares de disfrute y gozo.

La verdad es que somos tremendamente privilegiados en esta nuestra tierra. La gastronomía alicantina se abre al banquete de la Navidad repleta de sabores, de olores, de recuerdos y de maravillosos gustos para nuestro deleite. De nuestro cercano mar, de la rica huerta, de nuestras vides, de nuestras montañas, desde el pueblo más chiquitín hasta la ciudad bulliciosa, nuestra gastronomía nos aporta riqueza y variedad para llenar nuestras mesas navideñas con lo mejor de la terreta.

La gastronomía alicantina nos ofrece un abanico inmenso de posibilidades durante nuestras copiosas comidas y cenas de estas fechas navideñas, desde los aperitivos o entradas, los pescados, las carnes, los arroces, hasta la rica repostería navideña, el turrón o nuestros grandes vinos y bebidas espirituosas, sin olvidar la rica uva embolsada del Vinalopó.

Aperitivos y entradas de nuestro cercano mar que saltan y botan a nuestra mesa como los ricos salazones de almadraba, la mojama, la hueva, el bonito, el atún de zorra o el pulpo; gozar también con mariscos de bahía como las duces y rosadas quisquillas, las difíciles canaillas, la excelsa gamba roja de Denia, el señorial langostino de Guardamar, las nuevas y ricas ostras de Santa Pola o las espectaculares cigalas de Villajoyosa. Pescaditos fritos, calamares de potera o el pulpo de roca iluminan nuestro alicantino banquete con unos colores y sabores intensos. Pescados como la lubina salvaje, la dorada, el dentón, la pescadilla, la llampuga, la musola, la melva o el deleite supremo de un trozo de atún de ijada poco hecho a la plancha, colman nuestra mesa y nuestros sentidos con aromas de frescura y sabores de mar en calma.

Nuestra huerta alicantina amanece con la frescura del rocío mañanero con alcachofas tiernísimas, rojos pimientos llenos de sabor, habas como pulgares, ricos boniatos para asar, la espectacular pericana, el aspencat o los tomates de Muchamiel dulces y jugosos para tomar solamente con el aceite de nuestra montaña y con sal de Torrevieja, acompañan a nuestros aperitivos como partes de una sinfonía de sabores.

Carnes de nuestra montaña, embutidos de Pinoso, la sobrasada de Tárbena, los "figatells" de Beneixama o los guisos tradicionales como la olleta, los pucheros, las "farinetes", los caracoles, los potajes, la "borreta". El "llegum", el "giraboix" o les "taronjetes", son el complemento idea para nuestras comidas navideñas.

Capítulo y mención aparte merecen nuestros arroces alicantinos. De carne, de pescado, con verduras, mixtos, secos, caldosos o melosos es el plato perfecto para triunfar.

La repostería navideña alicantina es tan extensa y variada como deliciosa. Los almendrados, los pastelitos de boniato, los buñuelos caseros, los rollitos de Biar, los polvorones, los sequillos de Pinoso, las "Orelletes" y, sobre todos ellos, el rey de la Navidad y nuestro mejor embajador internacional: el turrón, el de Jijona y el de Alicante, por igual, son el mejor colofón posible para nuestra alegre comida o cena navideña.

No podemos olvidarnos en estas fiestas de nuestros deliciosos vinos tanto blancos como tintos, rosados o dulces junto a las ricas bebidas espirituosas de nuestra provincia se convierten en el acompañante ideal para nuestro banquete de alegría de esta Navidad.

Buen provecho, Feliz Navidad Alicantina , y no olvidemos despedir el año con las uvas embolsadas del Vinalopó. Felicidades para todos. Reflexionemos.