jueves, 8 de septiembre de 2011

LA HORA DE LA VERDAD

La gastronomía, la restauración y la hostelería de Alicante y su provincia inician, mejor dicho continúan, su camino anual. Si en esta misma columna la semana pasada despedíamos el verano y se reflexionaba sobre su importancia, sus eventos, su realidad económica o sobre la valoración de los  empresarios del sector, es una alegría confirmar el buen momento que viven nuestros establecimientos y nuestros profesionales hosteleros. Está claro que en los tiempos inciertos por los que ha pasado la gastronomía provincial, la iniciativa, la determinación, el ímpetu, la imaginación, la creatividad y, sobre todo, la capacidad de adaptación, ha reforzado y consolidado a uno de los motores principales económica y laboralmente de nuestra provincia. Servidor seguramente no sea una voz autorizada para analizar los aspectos económicos que han rodeado y rodean la crisis económica, pero sí que vive y palpa a diario tanto las inquietudes, los miedos o las incertidumbres, como disfruta de las alegrías, las esperanzas o los nuevos retos y propuestas de nuestros hosteleros. Llega la hora de la verdad.
Hace algo más de un año, en esta misma columna servidor les hablaba que había llegado la hora de los valientes, y que su valentía se reflejaba en un hipotético menú de tres platos: De primero, adaptar los precios a la situación actual sin con ello mermar la calidad, la cantidad o la imaginación usando materias primas de un coste menor, me explico, ofrecer productos con un coste elevado repercute en el coste final del plato, sin embargo hay otros productos de igual calidad pero con un coste menor en los que usando la imaginación se crean verdaderas obras de arte. De segundo: trabajo, trabajo y trabajo. Empresarios que no se quedan quietos e innovan a diario para beneficio del sufrido cliente, adaptando ofertas gastronómicas razonables y completas, ofreciendo actualmente la posibilidad de poder comer en restaurantes o establecimientos antes impensables por muchos clientes, a un precio más que ajustado con la calidad, con el buen hacer, con el atento servicio y con el deseado entorno que les caracteriza. Y de postre: cuidados, amor y mimos. Cuidado por el trabajo bien hecho, amor por su profesión y mimos y amores para el cliente.
Sin duda, este otoño, el venidero invierno y la deseada primavera nos permitirán seguir disfrutando de nuestros mejores establecimientos y profesionales. Ellos, los valientes, son los verdaderos protagonistas y su mérito es un ejemplo para todos. Bravo por ellos. Reflexionemos.