jueves, 18 de febrero de 2010

LA HORA DE LOS VALIENTES

Perdonen a servidor por ser tan poco original y volver a utilizar el título de una magnífica película, en este caso del maestro Antonio Mercero, para reflexionar sobre esto de la gastronomía. La inspiración y las musas parece que se han contagiado del ambiente y vagan, como todos, con esperanza. Una esperanza que se está convirtiendo, afortunada y meritoriamente, en valentía por muchos de los que conformamos el panorama del comer y el beber.

Es la hora de los valientes, de los empresarios, de los profesionales, de los organismos públicos y de todos quienes amamos y defendemos el valor de nuestra gastronomía con el loable fin de comprender, ayudar y beneficiar a nuestros clientes en estos momentos de duda e incertidumbre.

Valientes y decididos están siendo muchísimos empresarios de nuestro sector que ven las dificultades, las trabas y el desgarro de la pasión por su trabajo cada día en sus restaurantes, cervecerías o bares, y tiran adelante con esfuerzo, trabajo e ilusión por mantener y cuidar sus ofertas gastronómicas adaptándolas en lo que podría ser un menú de tres platos; De primero: adaptar los precios a la situación actual sin con ello mermar la calidad, la cantidad o la imaginación, usando materias primas de un coste menor, me explico, ofrecer productos con un coste elevado repercute en el coste final del plato, sin embargo hay otros productos de igual calidad pero con un coste menor en los que usando la imaginación se crean verdaderas obras de arte. De segundo: trabajo, trabajo y trabajo. Empresarios que no se quedan quietos e innovan a diario para beneficio del sufrido cliente, adaptando ofertas gastronómicas razonables y completas, ofreciendo actualmente la posibilidad de poder comer en restaurantes o establecimientos antes impensables por muchos clientes, a un precio más que ajustado con la calidad, con el buen hacer, con el atento servicio y con el deseado entorno que les caracteriza. Y de postre: cuidados, amor y mimos. Cuidado por el trabajo bien hecho, amor por su profesión y mimos y amores para el cliente. Todo un menú de ilusión y valentía.

Valientes y firmes los profesionales del sector que ven a diario como su trabajo disminuye, como los ambientes se distorsionan, o como su puesto de trabajo peligra. Profesionales que no se esconden y miran con valor al futuro aportando esfuerzo y dedicación para agradar, fidelizar, ayudar y comprometerse con el sufrido cliente y el dubitativo empresario.

Y valientes nuestros estamentos públicos que caminan con paso firme y decidido en el camino del compromiso en cuidar y valorar la gastronomía como un activo de todos y para todos. Nuevas ideas, innovadoras propuestas y solidas presencias en ferias, congresos y eventos, hacen de la valentía de quienes velan por el futuro de nuestro sector, un valor añadido para el bien de todos nosotros.

Ahora es, sin duda, la hora de los valientes y aquí, haberlos los hay en cantidad y en calidad. Bravo por ellos. Reflexionemos.