viernes, 17 de mayo de 2013

Alicante, una ciudad de buenas tapas


El pasado lunes tuvo lugar el fallo y la entrega de premios del primer concurso de tapas “Tapéate” de la ciudad de Alicante. Al margen de la lista de premiados, del altísimo nivel de las tapas presentadas, del magnífico ambiente creado a su alrededor, de los beneplácitos y las felicitaciones de los propios restauradores o de su impresionante acogida por parte del público alicantino, hay cifras que refrendan la importancia de las tapas en la gastronomía alicantina.
Ha sido todo un mes, 38 establecimientos, casi 80 tapas diferentes, alrededor de 100.000 tapas vendidas con muchos establecimientos que han llegado a  las 1500 o lo que es lo mismo 50 clientes diarios que han consumidos sus tapas, un impacto económico de más  de 400. 000 euros, y lo más importante casi 30000 votos recogidos en el concurso vía web, o sea treinta mil alicantinos que se han parado en su vorágine diaria y han entrado en la página para votar su tapa preferida. Un exitazo¡¡¡
Pero con estas cifras en la mano podemos notar favorablemente algunas   agradables novedades en los cambios y adaptaciones de los hábitos de los alicantinos a la hora de salir a picar algo ya sea de día o de noche. Alicante ciudad es para muchos de nuestros visitantes un paraíso gastronómico. Las bondades y las virtudes de la buena cocina alicantina merecen el reconocimiento de nuestros visitantes. Nuestros arroces, nuestros guisos, el cuidado y el esmero con nuestros mariscos y nuestros pescados, la delicadeza en el trato de las carnes o la variedad de buenos y singulares productos autóctonos, han hecho de la gastronomía alicantina una seña de identidad de nuestra tierra. Tradicionalmente la gastronomía del picoteo en Alicante se basa en compartir las raciones o los platos de aperitivo que podemos encontrar en muchos establecimientos con el producto fresco como verdadero protagonista. Comemos salazones, calamares de potera a la plancha, embutidos de Pinoso, ensaladas y ensaladillas, ricas elaboraciones con huevos en forma de tortillas o revueltos, buenos mariscos muy poco elaborados, carnes frescas,  frutos del mar prácticamente sin trabajar...Pero a diferencia de esta cocina de los aperitivos que se asienta en el compartir entre varios una misma ración poco elaborada en donde el producto predomina sobre la creatividad del plato, la gastronomía de las tapas ha evolucionado hasta crear un modelo propio, la cocina en miniatura. Sí, más que una moda pasajera,  los nuevos usos y costumbres gastronómicos van cambiando. Cada día son más comunes las tapas individuales, esos pequeños bocados en los que se  recoge todo el trabajo creativo de los cocineros servidas en cantidades justas y con la ventaja de poder degustar varias especialidades con sabores y texturas diferentes y a un sugerente precio.
Las más de cien  mil tapas servidas en esta cocina así lo refrendan. Y además   lo más importante ha sido la agradable sensación que durante todo un mes ha vivido el castigado sector de la restauración alicantina y la recompensa de haber ganado todos  en este concurso.  
Parejas que sin conocerse han coincidido en barras y han iniciado un recorrido de tapeo por las diferentes rutas del concurso, empresarios y trabajadores del sector que han visitado otros establecimientos y que han conocido nuevas y variadas formas de entender la cocina alicantina,  la dinamización del sector o ya en lo gastronómico, la presencia de productos alicantinos y muchas elaboraciones, han hecho que Alicante se haya convertido en una ciudad de muy, muy buenas tapas. Bravo por todos.