viernes, 24 de agosto de 2012

En Recuerdo a Pepe Cano y Diego Mena





    La hostelería y la restauranción alicantina ha sufrido estos días de verano la perdida de dos de sus más reconocidos y queridos miembros: Pepe Cano , El Xato de La Nucía, y Diego Mena,  del Restaurante Mena de Denia.
Pepe Cano
    Pepe y Diego, dos personalidades que dejan un hueco irrenplazable entre sus familias, entre sus clientes, entre sus amigos y entre todos aquellos que han podido disfrutar del carácter amable, profesional, dispuesto, servicial, y sobre todo, humano, que tanto Diego en su querida Denia como Pepe en su siempre presente La Nucía, derrochaban a diario desde la humildad y el compromiso con el trabajo diario como seña de identidad de una generación que ha asentado las bases de la gastronomía provincial.
    Pepe Cano vivía y se desvivía por su restaurante, El Xato en La Nucía. Buscaba y encontraba mesas donde no las había, su sonrisa perpetua iluminaba y alegraba a todo quien le visitaba, su capacidad de trasmisión fue enorme y tuvo el acierto, junto a su querida esposa Esperanza, de transmitir a sus hijos Paco y Pepe el amor por la profesión de hostelero sabiendo ceder el testigo de una manera pausada, tenaz y sosegada lo que garantiza el futuro del Restaurante El Xato que próximamente cumplirá 100 años.
Diego Mena
    Diego Mena y Denia es algo que estará unido para siempre. Su personalidad afable, comprometida, inquieta, emprendedora y dinámica, era un punto de encuentro para todos aquellos que aman el trabajo en la hostelería. Creador de la asociación de Empresarios de Hostelería de la Marina Alta, Presidente del Denia, Hijo Adoptivo de su ciudad,  apreciado y querido por todos. era poseedor  de un inmenso corazón que siempre estaba abierto y preparado a ayudar y respaldar a todos los suyos. Todo un gran hombre.
    Dos ejemplos,  que con su vida, han dignificado la profesión de hostelero y que han dejado un imborrable legado de buen hacer gastronómico. Hace unos años el maestro Bernat Capó me enseñó que con la muerte la ausencia se convierte en presencia, y  a buen seguro que las ausencias de Pepe y Diego seguirán muchos años presentes entre todos nosotros. Descansen en Paz.