jueves, 9 de agosto de 2012

Reflexiones de verano (II)


A principios del mes de julio, en esta misma columna, reflexionábamos sobre los primeros coletazos de nuestra temporada estival. Las inquietudes, las dudas, los miedos a las temidas inspecciones de trabajo, las quejas por la buena o mala promoción de nuestra provincia por parte de las agentes turísticos institucionales tanto locales como provinciales, o simplemente cuál va a ser el gasto medio del turista que nos visita, empiezan a tener respuesta para nuestros restauradores y hosteleros provinciales.
Ayer mismo en estas mismas páginas se unían varias noticias contradictorias. Por un lado las expectativas de la ocupación hotelera en la que ve avecinaba una temporada estival no demasiado mala y consolidando Benidorm como el mejor destino vacacional de España, y por otro lado las quejas de los comerciantes del Paseo Marítimo de El Campello que veían como en este verano había disminuido considerablemente su trabajo por lo que debían cerrar sus establecimientos mucho antes y comentando que esta temporada está siendo realmente incierta por lo que un día se trabaja en exceso y luego durante cuatro días no se trabaja nada de nada.
La verdad es que durante estos días las opiniones son bastante, bastante diversas. Si vas por la noche a la Playa de San Juan por ejemplo (aparte de ver  en vivo y en directo una lamentable y penosa actuación de la Policía Municipal de Alicante pegando  sin mediar palabra ni provocación a un senegalés totalmente quieto en medio de la arena de la playa y con las manos levantadas... bueno esto merece una reflexión aparte), la cosa no pinta mal. Las terrazas estaban bastante animadas, las heladerías con cola, los restaurantes y las barras más o menos con un buen volumen de gente, pero sin embargo lo que estaba a rebosar con colas para pedir algo, esto era una franquicia archiconocida  de comida rápida de hamburguesas.
Ante esa visión, servidor se pregunta si realmente está a rebosar por la calidad de sus productos, por la rapidez y agilidad de sus nulo servicio, por si al pagar ante4s de servirnos va a ser mejor, o simplemente si es porque sale más barato que comerse una hamburguesa con patatas o una mini, mini burguer con un muñequito para los niños, que por el otro lado unos buenos calamares a la romana, una sepia a la plancha o unas deliciosas a la par que baratas patatas bravas. Yo personalmente me quedo con las bravas.
Una cosa está clara. nadie, nadie puede estar 7, 15 ó 30 días de vacaciones y gastar a diario. Hay días para todo, para salir, para comer hamburguesas, para gozar con un arroz y una ensaladita, para hacernos un homenaje en toda regla, o para tomarse la cervecita con la latita de berberechos Hacendado en casa después de un dura y gratuita jornada de playa y familia. Los hábitos cambian y la hostelería siempre se adapta.  Este año la adaptación está siendo mucho más dura, pero lo positivo siempre vence a lo negativo por eso con trabajo y esfuerzo, algo que caracteriza al sector provincial, todo pasa y a final de agosto podremos tener las cosas más claras. Reflexionemos.