viernes, 27 de abril de 2012

Y además, madres.

El primer domingo de este mes de mayo que está a la vuelta de la esquina, se celebra el Día de la Madre.  Un día muy especial para todas las madres que derrochan amores y cariños a diario  por sus queridos hijos y que merecen nuestro merecido homenaje. La hostelería y la restauración es una de las profesiones en las que el espíritu de sacrificio está muy presente. Trabajar diariamente entre diez y catorce horas, sacrificar los días de fiesta, tener vacaciones en temporadas diferentes al resto, y sobre todo, poder compaginar la vida laboral con la vida familiar, es tremendamente difícil pero no imposible. Silvia, Miriam, Laura, Cristina y Yolanda son un buen ejemplo de ello.
Son cocineras, sumilleres, gerentes, encargadas o jefas de sala de reconocidos restaurantes de nuestra provincia pero ante todo, son mujeres independientes que han sabido y querido mirar al futuro desde su compromiso con el trabajo diario y desde la alegría de la maternidad. Bravo por ellas.
Laura Silva es la propietaria junto a su marido Marcos del Restaurante Ferrán 12 de la alicantina Calle de San Fernando. Su vida profesional discurre a diario entre las mesas de su establecimiento repartiendo alegría y buen hacer entre sus clientes y amigos. Para ella el trabajo es una satisfacción. Se le nota. Le encanta lo que hace y eso lo trasmite con una sonrisa siempre presente. Sus hijos lo saben. Juan Ignacio de catorce años y Lucía de ocho viven la profesión de sus padres de un modo natural. Les ayudan, les apoyan.
Cristina Figueira forma parte de la cuarta generación del Restaurante El Xato de La Nucía. Próximo a cumplir 100 años en el 2015 el restaurante, Cristina junto a su marido Paco Cano han querido desde siempre trasmitirles a sus hijas Merche de 11 años y Esperanza de 14 su pasión y su amor por la gastronomía. Merche es toda una cocinera y ya hace sus pinitos entre los fogones con la ayuda de Cristina y la experta supervisión de su abuela Esperanza, tercera generación de El Xato. Para Cristina lo primero es la educación de sus hijas. Conoce lo duro de su profesión y aunque le halaga que sus hijas vivan y disfruten con el restaurante, quiere que estudien y que sean totalmente libres para elegir su futuro. Todo un ejemplo.
Silvia Castelló es alma y la mejor imagen de uno de los restaurantes más emblemáticos y en mejor forma de Alicante, el Nou Manolín. Sus hijos son su pasión. Se desvive por ellos pero también por su trabajo que  le apasiona y que le absorbe. Ella lo compagina a perfección. Les lleva al cole, les recoge, les da la merienda, les cocina, juega con ellos y encima, dirige a un equipo de casi 100 personas. Casi nada. Pero Silvia lo hace con total naturalidad, sin estridencias. Para ella que ha vivido desde bien pequeña la profesión de la restauración, esta naturalidad del viene dada por el buen ejemplo de su madre Vicentina que como ella dice, nos ha criado maravillosamente.
Miriam Gómez pasa su día a día entre cuentas, ordenadores, facturas y biberones. Su pequeña Jimena tiene sólo seis meses pero acompaña a Miriam en su quehacer diario tal vez por eso, como nos confiesa Miriam, es toda una gourmet. Sus papilas tienen que ser de primera y no le gusta cualquier cosa. Ya tan pequeña se le notan las maneras lo que provoca el orgullo su abuelo y propietario del Restaurante Racó del Plá, Pepe Gómez. Para Miriam la maternidad ha supuesto simplemente un tiempo de pausa en sus trabajo, prácticamente no ha dejado de trabajar y de formarse. Ser madre para ella es algo que le llena de alegría y que le hace mucho más feliz su jornada de trabajo porque sabe que al finalizar le espera la sincera sonrisa de su hija Jimena.
Yolanda Titos es una de las mejores sumilleres de la provincia de Alicante y realiza su labor en el Gourmet Experience de El Corte Inglés de Alicante. Su formación es envidiable y reconoce que le ha robado horas a su merecido descanso para poder seguir estudiando y poder simplemente ayudar a sus hijos con los deberes. Su trabajo le apasiona e intenta trasmitirles a sus hijos Gonzalo de 11 años y Ana de 10 su amor y su pasión por el mundo de los sabores y lo aromas. La gastronomía y la enología para ella es todo un camino de sabiduría y cree a pies juntillas que es algo con lo que su hijos aprenden y disfrutan. Dos pasiones unidas. Todo un logro.
Grandes profesionales, grandes ejemplos, y además, madres.