jueves, 1 de julio de 2010

MIGUEL DEL JUMILLANO Y VICENTE DEL NOU MANOLÍN, HOSTELEROS


Son dos grandes personas, dos enormes amigos y dos hosteleros de verdad: Miguel Pérez Mejías del Jumillano y Vicente Castelló del Nou Manolín. Haber compartido con ellos una charla pausada, sentida y profunda es una de las mejores experiencias para cualquier enamorado de la gastronomía. Sus lúcidas mentes destilan pasión, fuerza, emoción, mil recuerdos compartidos, un derroche continuo de anécdotas y vivencias hosteleras y una acertada y cabal visión de la hostelería de nuestra ciudad. El próximo jueves día 8 en la cena anual de la asociación Cuina i Tertulia, recibirán un más que merecido homenaje y ellos lo asumen con la humildad y el respeto que ha marcado su trayectoria.

Entre los dos suman cientos de reconocimientos, ambos poseen la Medalla de Oro al merito del trabajo pero para ellos: "es un verdadero honor recibir el homenaje por parte de tus compañeros, ellos saben perfectamente lo que significa esto de la hostelería, lo que luchamos y sufrimos a diario para seguir adelante y que ellos te quieran homenajear es lo mejor que nos puede pasar. Y pos supuesto una tremenda alegría al compartirlo ya que siempre hemos sido dos grandísimos amigos". Sus miradas son sinceras y claras, tienen la sencillez de la verdad y se alegran con sus recuerdos. Miguel recuerda cuando "a los doce años cuando empecé a trabajar en la barra de lo que ya era el Jumillano después de haber sido una tienda de vinos y aceites y convertirse en un bar en el año 41, una señora me pidió un palillo y lo cogí con los dedos y se lo acerqué, a lo que la señora me corrigió y me enseño que debía acercarle el palillero y cogerlo ella, ésta y muchas más son lecciones que te marcen y que te enseñan a aprender de los clientes que son realmente los que nos han hecho ser buenos profesionales". Vicente Castelló recuerda con emoción "a don Tomás Valcárcel cuando me enseño cómo debía partir una chirimoya, nuestros clientes han sido nuestros mejores maestros. Vivimos por y para ellos, yo hago muchos números pero sin clientes, no podría hacer ninguno".

Miguel y Vicente han vivido el pasado con una pasión desmedida por su trabajo. Coinciden en que: "hemos sido afortunados por vivir de lo que nos gusta, la hostelería nos ha permitido realizarnos plenamente y ser felices". El futuro lo siguen afrontando con ilusión y esperanza. Para Miguel:" que siga la tradición, ya somos cuatro generaciones y la familia es lo más importante para nosotros y nuestro mejor valor de continuidad". Vicente se siente afortunado. "he tenido una enorme suerte al tener dos hijos como Silvia y José Juan, ellos han aprendido muy bien que hay que estar estando, o delegas o no delegas, y yo creo que he acertado plenamente en delegar en ellos porque son el mejor garante del futuro".

Han vivido miles de anécdotas, Vicente recuerda con especial cariño a "Camilo José Cela cuando después de comerse unas estupendas gambas rojas de Denia, le dimos una toallita perfumada y nos dijo que esos inventos americanos le iban a privar del fabuloso sabor y olor de nuestro mar, así que se limpió en su impoluta camisa blanca para llevarse todo el sabor consigo". Miguel del Jumillano ha servido a muchísimos personajes como Samaranch, Plácido Domingo, Pau Gasol… pero "no resaltaría a ninguno, todos nuestros clientes son lo más importante y nuestra única razón de ser". Vicente Castelló está orgulloso de sus clientes: "cuando viajo y me presentan gente, la mayoría conoce mi casa y eso me enorgullece y me responsabiliza para seguir trabajando y alegrando a nuestros visitantes. Para mí lo más importante es ganarme mi calle, si no soy capaz de ser alguien en mi calle o en mi barrio, no conseguiré ser alguien en mi ciudad". Son nobles y agradecidos con los suyos, lo que les honra. "Sin un equipo detrás no habría podido seguir, sin la buena gente que ha estado a mi lado estos años, el camino hubiese sido realmente difícil. Y por supuesto, mi mujer a quien le debo mil horas robadas, por su comprensión y apoyo", nos dice Miguel Pérez Mejías. Vicente tiene hoy en día cien empleados, "a pesar de todo lo que estamos pasando, yo sigo creyendo en las personas y de dos o tres empleado en el año 72, hemos pasado a tener cien y varios negocios funcionando. La ayuda de todos estos profesionales y de los fieles proveedores que he tenido estos años, me hacen creer firmemente en mi compromiso por los demás. Y, cómo no, siempre mi mujer Vicen que ha luchado muchísimo por lo que hemos creado y ha sido siempre el faro que me ha guiado en ser lo que he sido. Se lo debo todo". Miguel Y Vicente transmiten paz en sus palabras, son medidos en sus reflexiones, pausados y apasionados en sus pensamientos e ilusionados en sus esperanzas. Dos grandes hosteleros que han hecho de su oficio un arte y de su arte, una pasión. Enhorabuena, maestros.

(extracto de la entrevista, completa próximamente)