martes, 9 de septiembre de 2008

CRÓNICA DE UN MAL PARTIDO

A servidor le van a permitir que siga utilizando el símil de como si de un partido de fútbol se tratase al hablarles y reflexionar sobre lo que ha sido la temporada estival para la gastronomía y la hostelería en general durante estros meses estivales o lo que conocemos como "temporada".

Hace algunas semanas, servidor reflexionaba sobre lo acontecido a la mitad del partido, los meses de junio y julio, e intentaba pronosticar cómo iba a ser la segunda parte de nuestro especial partido del mes de agosto. Pues bien, agosto ha sido, siguiendo lo marcado en la primera parte, otro mes atípico y raro. La pura verdad es que este partido ha durado lo estrictamente establecido. El arbitro, entiéndase ahora los clientes, ha pitado el final en el minuto cuarenta y cinco y no ha descontado ni un minuto. Ha sido una segunda parte muy sosa sin apenas ocasiones, solo un par de tiros al poste y alguna ocasión de gol aislada como algún sábado de locuras de trabajo casi olvidadas. En el balance estadístico creo que ha sido como el mismo partido del año anterior aunque la constancia del trabajo o de los remates a puerta ha estado menos presente y días de mucho trabajo han continuado a días de desidia y aburrimiento.

Los partidos intensos son recuerdos de otros tiempos y difíciles esperanzas de futuros inciertos. Los jugadores exóticos, esos que aparecieron como un revulsivo barato y poco cualificado para que los presidentes de turno, los empresarios del sector, redujesen costes y aumentasen sus beneficios, han quedado en el olvido y, en muchos casos, en la dura realidad del desempleo y la penuria económica. Algunos equipos, entendamos bares cafeterías, cervecerías o restaurantes, van a descender de categoría o van a desaparecer porque la acumulación de deudas es un lastre demasiado pesado sobre las economías sustentadas en lo ajeno, esa voluntad o posibilidad del cliente de acudir a uno u otro establecimiento. La crisis si sirve realmente para algo, es para situar a cada uno en su sitio aunque nos parezca una injusticia esta selección natural.

A servidor le enseñaron que es el presente lo que alecciona al futuro y con esa creencia cree que trabajando con esfuerzo y entrenando duro, seguro que los próximos partidos serán más apasionantes y con un resultado favorable. Reflexionemos.