martes, 10 de junio de 2008

A SANTI SANTAMARIA, CON HUMILDAD


 

Querido y estimado Santi:

Servidor, en su inmensa y humilde ignorancia, siempre ha pensado y creído que la libertad de opinión es un regalo divino y merecido para los espíritus inquietos y libres. Servidor también cree a pies juntillas que el respeto y el conocimiento son las materias primas necesarias para cocinar y poner sobre la mesa los platos de la crítica. Tus comentarios han sido casi siempre, más que acertados, han sido y serán irónicos, socarrones e incluso corrosivos, pero creo que últimamente tu buena crítica se ha convertido en un banquete de despropósitos y en un menú equivocado y erróneo que no se corresponde con los gustos del comensal.

Para servidor y creo que para todos a quienes les apasiona la gastronomía, tus últimos comentarios no se corresponden con la realidad gastronómica que estamos viviendo y disfrutando dentro de un marco de reconocimiento y de un más que ganado prestigio a nivel internacional. . Crear dudas sobre un fenómeno en alza, lo único que provoca es la incertidumbre, y dudar sobre el buen momento de la gastronomía española es algo mezquino y necio.

En la gastronomía, la libertad de elección es la premisa y base primordial en la que se sustenta la alegría y la satisfacción del cliente. Querer desmerecer los logros, los aciertos e, incluso, las equivocaciones ajenas, sólo puede entenderse desde la envidia, la falta de creatividad o la mala leche. No creo Santi, de verdad, que en tu caso sean alguno de estos motivos, mas bien palabras fuera de lugar.

Santi, no se puede decir que: los chefs españoles sirven platos "que ni ellos mismos comerían" o que "algunos cocineros ofrecen un espectáculo mediático alejado de la preocupación por una alimentación saludable", además de denunciar "el uso de sustancias químicas" y de pedir a las autoridades "un control público de los alimentos". Hay que ser un poco más serio y precavido cuando se habla de una actividad que nos da de comer a mucha gente, desde los camareros como servidor, a los ayudantes, a los pinches , los cocineros o a quienes se les compran las materias primas. Cualquier trabajo merece todos los respetos del mundo, y aunque uno no esté de acuerdo en la manera de realizarlo por cada cual, debe respetarlo y si da lugar a la critica, que ésta sea siempre desde la verdad.

Ferrán Adría, Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Pedro Subijana, nuestro genial Quique Dacosta y un sinfín de grandes creadores (sí, Santi, creadores), trabajan e innovan a diario para el beneficio de todos. Si utilizan nuevos productos o nuevas técnicas, bravo por ellos o acaso nuestras madres no le hacían reverencias a la sufrida olla exprés o lloraban de alegría con un lavavajillas. Si lo moderno es bueno, por qué no usarlo y sacarle partido

Creo, de verdad, Santi que pisarse la manguera entre bomberos no es nada bueno y como, a quien has llamado "pretencioso y mediático", Juan Mari Arzak dice que: "La cocina es libertad y humildad. La envidia es una competición en la que siempre se pierde. Hay que fijarse en lo que hacen los otros, no despreciarles". Cuídate, tuyo siempre.

Reflexionemos.