viernes, 25 de abril de 2008

LIBROS PARA COMERSELOS
Los libros sobre gastronomía
han ido, durante estos últimos
años, logrando un mayor
peso y presencia en el mundo
editorial. Los grandes almacenes,
las pequeñas librerías o las bibliotecas
tienen una sección específica
del mundo del comer y del beber.
Los cocineros mediáticos, los
buenos sumilleres o los maîtres
más reputados han encontrado en
los libros el escaparate perfecto
para contar y desmigar los entresijos
de sus creaciones, las realidades
de su mundo laboral o el divertido
anecdotario de sus dilatadas
experiencias. Los sufridos recetarios
han dado paso a auténticos
ensayos gastronómicos, la alta
cocina se ha democratizado y llena
páginas y páginas de una manera
fácil, directa y concisa. La bibliografía
gastronómica está presente
en nuestra sociedad y los libros
sobre ella nos ayudan a conocer
mejor el universo gastronómico.
Algún ejemplo:
«El Goloso» del Conde de Sert,
un aristócrata de izquierdas que
nos da un visión particular de
nuestra historia usando la buena
mesa como hilo conductor de experiencias
y vivencias.
«Calor» de Bill Buford, una divertida
novela en la que el protagonista,
al descubrir su pasión por
la cocina, empieza un viaje iniciático
por las cocinas del mundo en
el que se convertirá desde un simple
aprendiz hasta un reputado
chef. Memorable son las páginas
en las que aprende que los tortelinis
perfectos son como el ombligo
de una mujer.
«Hoy caviar, mañana sardinas»
de Carmen y Gervasio Posadas.
Un anecdotario de las vicisitudes
de los hijos de un diplomático en
sus viajes por medio mundo y de
los diferentes estilos de comer o
del protocolo de las comidas en el
ámbito diplomático. Muy divertido
«Recetas sencillas para novatos
y cocinillas». Xabi Gutierrez, un
alumno aventajado del gran Juan
Mari Arzak, expone de una manera
sencilla y didáctica más de
1.000 recetas divididas en ensaladas,
sopas, entrantes, guisos, carnes,
pescados….
Y alguna debilidad:
«Gastronomía alicantina» de
Don José Guardiola, ya agotado y
difícil de encontrar. Un divertido
tratado culinario en el que el autor
se pone en el papel de Francisco
Martínez Montiño, cocinero de
Felipe II y realiza un completo recetario
de la rica gastronomía alicantina.
«El arte Cisoria o tratado del arte
de cortar» del Marqués de Villena,
uno de los primeros ensayos
de cocina escritos en español.
«Afrodita» de Isabel Allende.
Una delicia para la imaginación
culinaria.
Las palabras y la gastronomía
se unen en los libros y en la vida
constantemente para deleite de
nuestro estómago, nuestra alma y
nuestro espíritu. No olvidemos
que «Escribir también es, de alguna
manera, cocinar» como escribió
Eugenio Montejo, poeta venezolano,
quien ha hecho bellamente
la analogía de una panadería
con un taller literario. Las palabras
sazonan y aliñan nuestra
vida como el alimento que nos
permite seguir viviendo. Reflexionemos.


Antonio Llorens es formador en
hostelería