domingo, 16 de diciembre de 2007

REGALAR GASTRONOMÍA


 

A servidor con la llegada de las navidades, la verdad es que se le alegra el cuerpo. Llegan los amores, las felicitaciones cariñosas, el buen rollito y cómo no, la explosión gastronómica anual por excelencia. Son tiempos de reuniones, de comidas de amiguetes (esas que cada año intentamos instaurar y que año tras año improvisamos y disfrutamos), es momento de compras y de aprovisionamiento culinario, son fechas en las que disfrutamos como nunca de la rica oferta gastronómica de nuestros restaurantes, de los mercados o mercadillos tradicionales y de las maravillas de las tiendas especializadas o delicatesen.

Estas fiestas también es el momento de regalos y presentes, de detalles de empresas o de la alegre sorpresa de la cesta navideña. Sí, esa caja que nunca sabemos cuándo llegará, ni sabemos su tamaño, ni su contenido, esa caja que intentamos sopesar para saber lo que lleva (este año seguro que ya me toca la que lleva jamón…) o la que comparamos año tras año y esa que siempre nos ayuda a completar nuestra despensa navideña.

Casi sin darnos cuenta y de una manera sigilosa, la gastronomía se ha convertido en un nuevo abanico de posibilidades de regalos, ya la sufrida corbata para papá ha cambiado por una lata de bloc de Foie-Grass, el clásico libro del momento se muda en recetario práctico, en libro de postres o en un manual de comida sana. El pijama ha desaparecido y se regalan batidoras, ollas, espumaderas o la maravillosa thermomix. A servidor se le ríen los huesitos cuando su amigo Javier le da dos botellitas de vino elegidas con cariño y amistad o cuando recibe algo tan especial como una botella de Cristal-li de Vins del Contat con una cepa en un precioso estuche de madera. Aunque de verdad lo que ha servidor más le emociona es ver el que, cada día más, los productos alicantinos se han posicionado como el regalo estrella para muchos de nosotros. Los nísperos, las cerezas de la montaña, la uva de mesa del Vinalopó, las maravillosas bebidas espirituosas y el delicioso turrón junto a los ricos caldos de toda la provincia de Alicante, son el regalo ideal de estas navidades y nos ofrecen la posibilidad de compartir con nuestros amigos el cariño y el amor hacia nuestra terreta.

La Navidad y al gastronomía son por si mismas ya un regalo aunque regalar y compartir siempre es una alegría para el alma. Reflexionemos