viernes, 24 de abril de 2015

Palabras que se comen

La literatura, las palabras encadenadas con el sabor de la intriga, la reflexión serena de las historias inventadas, el certero ensayo o simplemente la diversión en forma de cuento se plasman en libros .



Actualmente existe una corriente bibliográfica que ha cobrado un especial protagonismo y presencia asidua en ferias, en las estanterías de grandes superficies, en las librerías o en los eventos literarios: la literatura gastronómica en todas sus vertientes. Sin duda, la gastronomía es algo inherente al ser humano y como tal, se re- fleja en todos sus movimientos artísticos. La palabra escrita es sin duda, el refugio perfecto de muchos saberes y sabores. Estos saberes llegan al lector en forma de novelas en las que la cocina o sus profesionales son los protagonistas. Nos aparecen en lujosos libros de recetas. Se plasman en preciosos libros de fotografía en la que los platos son los protagonistas. Existe el ensayo gastronómico. Aparecen libros de textos orientados a los actores del buen comer. O incluso, letras divertidas de canciones en las que la cocina se mueve al ritmo de sus músicas. Palabras y gastronomía se fusionan y se han fusionado desde siempre como un buen plato y son cada día más los fieles lectores que devoran y comen dulces palabras cocinadas entre las páginas de buenos libros gastronómicos. Enumerar o referenciar obras en las que la gastronomía es la protagonista sería una labor ardua y sinceramente muy difícil por su extensión y calidad. Ya en En El Quijote aparece la gastronomía en su primer párrafo: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda…» Pero actualizando un poco más las palabras que se comen, son de lectura obligada todas aquellas que nos dejó el gran Manuel Vázquez Montalbán quien supo unir la gastronomía y la literatura desde su amor hacia el dulce placer de los alimentos y las bebidas; unirlos con el cariño, la destreza y el buen hacer que sólo los genios consiguen. En sus obras de ficción siempre aparece alguna referencia o receta que endulza su ágil escritura. Su ensayo Contra los gourmets escrito en 1990 mantiene la frescura que las grandes obras suelen tener. Sin duda una divertida recomendación. Aquí va una perla: «El gourmet jamás olvida el nombre del muerto. Es más, mientras se lo come hace expresa mención de él, sea jabalí o alcachofa, y recuerda otros asesinatos y devoraciones anteriores, porque el placer de comer suele ir acompa- ñado del de la memoria de pasados festines». Un libro obligado para los buenos gourmets o los actualmente llamaA dos «foodies». También en forma de guía, pero gastronómica e imprescindible, el crítico gastronómico de INFORMACIÓN Lluís Ruiz Soler, nos ha regalado una perfecta publicación en forma de amena guía en la que conocer lo más foodie de nuestra provincia, la CBFoodie. También por estos lares ha aparecido hace muy pocos días un genial libro de Quique Dacosta con un título muy sugerente: 3 (Tres). Editado por Grijlabo, la obra repasa como un diario personal los días en torno a la obtención de la tercera estrella Michelín en noviembre de 2012 y las recetas de su menú 2013. La presentación del libro sirve, además, para adelantar sus creaciones de 2015, que formarán parte del menú «Estados de Ánimo» que ha lanzado este mes de abril. Y mucho más cercano y nuevo, se presentó ayer miércoles, la escritora y periodista Ángeles Ruiz -la autora con mayor nú- mero de libros gastronómicos de nuestra tierra y todo un referente nacional- su nuevo trabajo. Níspero y otras frutas en el paralelo 38. La publicación ofrece una amplia perspectiva de estos cultivos que va más allá de los aspectos agroalimentarios, ofreciendo una visión global de su vinculación con la historia, la geología y el desarrollo económico de su ámbito de producción ligado a la comarca de la Marina Baixa. La obra está salpicada de anécdotas y testimonios personales resultando una lectura ágil y amena. Saberes y palabras unidos en una sabrosa gastroteca que seguro que alimentan el alma a todos los lectores. Buen apetito y buen lectura