miércoles, 16 de febrero de 2011

ADIOS A UN GRANDE

Hoy la gastronomía y todos los que amamos el universo culinario, nos hemos quedado huérfanos de verdad y compromiso. Sí, Santi Santamaría era todo él verdad y compromiso. Una verdad asentada y firme en convicciones que le llevó a ser la voz que movió y alteró conciencias, fue el grito socarrón de la discordia argumentada, creó opiniones y corrientes alternativas hacia lo establecido desde la base de su grandeza y de sus méritos. Y un compromiso, incluso reaccionario, con el entorno de su querida y amada tierra catalana, y con el producto de la tierra y del mar con quien compartía y vivía pasiones.

Ayer la salada, ácida y amarga muerte sazonó de dolor el plato soñado de la buena gastronomía. La ausencia siempre con la muerte se convierte en presencia, una presencia que se refuerza en el recuerdo de agradables charlas alrededor de mesas en las que la gastronomía nos ayudaba a reflexionar de lo humano y de lo divino con la sinceridad que solo los espíritus y las almas libres son capaces de poseer.

En estas mismas páginas hace casi tres años, servidor se permitió escribir públicamente una opinión hacia Santi Santamaría para rebatirle sus argumentos contrarios o disconformes sobre la vanguardia culinaria, y el bueno de Santi tuvo a bien contestarme con una delicada carta llena de sentimiento, de razón y de convicción plena. Hoy al releerla me vuelvo a dar cuenta de su grandeza humana y solo el recuerdo de sus sabores, es capaz de de dulcificar la amargura de su perdida. Santi, tus sabores, tus platos, tu filosofía, tu bondad y tus enseñanzas sinceras siempre formaran parte de la memoria gastronómica de muchos de nosotros. Adiós, amigo.