sábado, 28 de febrero de 2009

NAVIDADES ALICANTINAS

Permítanle a servidor que al empezar esta pequeña reflexión navideña, use unas pequeñas líneas para desearles a todos y a cada uno de ustedes en particular felicidad, paz y amor en estos días tan entrañables para todos. Llega la Navidad y nuestros cuerpos y espíritus despiertan ávidos al regocijo y a la alegría. Nos disponemos a ser felices, a regalar y recibir presentes, a desear lo mejor para los nuestros y a compartir y a disfrutar de los buenos momentos con nuestros amigos, nuestra familia y nuestros seres más queridos. En estos días las mesas dejan de ser meros muebles y se convierten en lugares de disfrute y gozo.

La verdad es que somos tremendamente privilegiados en esta nuestra tierra. La gastronomía alicantina se abre al banquete de la Navidad repleta de sabores, de olores, de recuerdos y de maravillosos gustos para nuestro deleite. De nuestro cercano mar, de la rica huerta, de nuestras vides, de nuestras montañas, desde el pueblo más chiquitín hasta la ciudad bulliciosa, nuestra gastronomía nos aporta riqueza y variedad para llenar nuestras mesas navideñas con lo mejor de la terreta.

La gastronomía alicantina nos ofrece un abanico inmenso de posibilidades durante nuestras copiosas comidas y cenas de estas fechas navideñas, desde los aperitivos o entradas, los pescados, las carnes, los arroces, hasta la rica repostería navideña, el turrón o nuestros grandes vinos y bebidas espirituosas, sin olvidar la rica uva embolsada del Vinalopó.

Aperitivos y entradas de nuestro cercano mar que saltan y botan a nuestra mesa como los ricos salazones de almadraba, la mojama, la hueva, el bonito, el atún de zorra o el pulpo; gozar también con mariscos de bahía como las duces y rosadas quisquillas, las difíciles canaillas, la excelsa gamba roja de Denia, el señorial langostino de Guardamar, las nuevas y ricas ostras de Santa Pola o las espectaculares cigalas de Villajoyosa. Pescaditos fritos, calamares de potera o el pulpo de roca iluminan nuestro alicantino banquete con unos colores y sabores intensos. Pescados como la lubina salvaje, la dorada, el dentón, la pescadilla, la llampuga, la musola, la melva o el deleite supremo de un trozo de atún de ijada poco hecho a la plancha, colman nuestra mesa y nuestros sentidos con aromas de frescura y sabores de mar en calma.

Nuestra huerta alicantina amanece con la frescura del rocío mañanero con alcachofas tiernísimas, rojos pimientos llenos de sabor, habas como pulgares, ricos boniatos para asar, la espectacular pericana, el aspencat o los tomates de Muchamiel dulces y jugosos para tomar solamente con el aceite de nuestra montaña y con sal de Torrevieja, acompañan a nuestros aperitivos como partes de una sinfonía de sabores.

Carnes de nuestra montaña, embutidos de Pinoso, la sobrasada de Tárbena, los "figatells" de Beneixama o los guisos tradicionales como la olleta, los pucheros, las "farinetes", los caracoles, los potajes, la "borreta". El "llegum", el "giraboix" o les "taronjetes", son el complemento idea para nuestras comidas navideñas.

Capítulo y mención aparte merecen nuestros arroces alicantinos. De carne, de pescado, con verduras, mixtos, secos, caldosos o melosos es el plato perfecto para triunfar.

La repostería navideña alicantina es tan extensa y variada como deliciosa. Los almendrados, los pastelitos de boniato, los buñuelos caseros, los rollitos de Biar, los polvorones, los sequillos de Pinoso, las "Orelletes" y, sobre todos ellos, el rey de la Navidad y nuestro mejor embajador internacional: el turrón, el de Jijona y el de Alicante, por igual, son el mejor colofón posible para nuestra alegre comida o cena navideña.

No podemos olvidarnos en estas fiestas de nuestros deliciosos vinos tanto blancos como tintos, rosados o dulces junto a las ricas bebidas espirituosas de nuestra provincia se convierten en el acompañante ideal para nuestro banquete de alegría de esta Navidad.

Buen provecho, Feliz Navidad Alicantina , y no olvidemos despedir el año con las uvas embolsadas del Vinalopó. Felicidades para todos. Reflexionemos.

sábado, 10 de enero de 2009

CASA GILDA ESENCIA MEDITERRÁNEA

De la mano y con la garantía y el prestigio del Grupo Tapelia, nace en Alicante un nuevo concepto de restauración: “Casa Gilda”, una innovadora idea de la buena gente de Tapelia que acerca a la sociedad alicantina los sabores de siempre con la calidad y el servicio que les caracteriza en su imparable y feliz andadura gastronómica.
“Casa Gilda” es el tercer establecimiento de la marca después de Madrid y Villena. Con una filosofía bien definida y con una clara inspiración mediterránea, desde pleno centro neurálgico de Alicante en la Calle Castaños, despliegan sabores para nuestro goce y disfrute.
Con dos espacios bien diferenciados como una barra de tapeo clásico y un mesón para comer o tapear de una manera informal, de su buena cocina salen aperitivos como el salpicón de marisco, la brocheta de pulpo, las ricas patatas bravas, las tortillas en pinchos como la española, la de bacalao y pimiento o la exquisita de chistorra de Bera. Huevos rotos con jamón ibérico o con setas y foie-gras junto a buenos ibéricos y raciones como las albóndigas en salsa de almendras, el solomillo en tacos con ajos tiernos junto a una amplia y nutrida selección de espectaculares tostas de varios sabores y texturas, completan una oferta muy apetecible y deliciosa. Mención y reconocimiento aparte merecen sus arroces o sus platos de cuchara. Arroces de la huerta, del mar o fideuas son el complemento ideal para disfrutas en un ambiente cálido y acogedor del buen hacer de “Casa Gilda”. Los platos de cuchara clásicos se han convertido en santo y seña de “Casa Gilda “y a diario nos ofrecen especialidades como los Garbanzos a la Riojana, Judías a la Marinera o unas Lentejas con chorizo y morcilla con el sabor de siempre.
Su carta de vinos es más que correcta, los postres caseros deliciosos y el trato eficiente y alegre que hacen de nuestra visita una grata experiencia.

GOLES SON SABORES (Publicado con retraso, la verdad es que lo escribí el día de la final de la eurocopa. lo siento)

A servidor esto del fútbol le gusta casi tanto como el buen comer y el buen beber. La buena gastronomía y el deporte rey mantienen un idilio maravilloso y perenne. Las cervecitas, los buenos aperitivos o las deliciosas cocas y empanadas, son el complemento ideal y, casi necesario, para el disfrute de un buen partido de fútbol. Si a los toros llevamos la merienda, el bocadillo de la media parte de un partido con el equipo de nuestros amores, nos sabe a gloria bendita,
Para servidor estas últimas semanas de buen comer y mejor fútbol ha supuesto una más que gratificante experiencia. Ante un pobre y soso caviar ruso y una caliente e insípida vodka rusa, tres maravillosos platos de fabada asturiana acompañados de un cuarto plato de rica escudella catalana con ligeros toques londinenses, marcaron el principio de un banquete en el que servidor sólo pensaba tomar tres platos.
La gastronomía escandinava es algo fría y cuadriculada, la garra de sus platos solo se sustenta en un par de ingredientes foráneos que nos hicieron recuperar el apetito después de un plato de callos madrileños del Atlético con residencia en Liverpool rematado de espuela y sufriendo con el menú tuvimos que esperar casi a las postrimerías, por lo de los postres, para tomar un delicioso quesillo de tetilla asturiano.
Los yogures griegos ya han perdido el buen papel que tuvieron hace cuatro años y con unos platos un poco más sencillos y menos elaborados pudimos deleitar a Europa con una de la red de torrijas madrileñas y con un arquero disparando flechas de vino de jerez.
El banquete para servidor no había hecho más que empezar y con el estómago casi desbordado de emoción, le llegó el postre de la gastronomía italiana, y como ya no estábamos para muchos atracones, nos fuimos directamente a los postres y ante los marrulleros y broncos espaguetis les sacamos de sus casillas con el ídem, y bebimos el chianti del triunfo. Y lo que son las cosas, y en este menú teníamos que repetir los fríos platos rusos y con el apetito intacto merendamos a fuerza de una exquisita escalibada catalana, de un pescaito de jerez con conexión inglesa y de un incansable mojo picón canario.
Llegar al final con hambre siempre es lo mejor y frente a una cerveza calentita alemana y unas tontas y mal perdedoras salchichas, había que ser consistentes y guardar un pedazo de cocido madrileño tan grande como dos torres (de nombre Fernando)
Un delicioso y esperado banquete servido por un sabio maitre de Hortaleza que aunque servidor no sabe lo que allí se guisa, seguro que es acojonante.
Gracias a todos por este maravilloso menú degustación de doce platos y que por favor no tarden tanto en repetirlo.
Este menú de palabras está dedicado a la memoria y a la afición de mi padre, a quien tanto le hubiese gustado disfrutar este esperado banquete, y con quien tanto compartí.

jueves, 20 de noviembre de 2008

TIEMPO DE COMIDAS Y CENAS

Pues sí señores, ya estamos otra vez a las puertas de la Navidades. Ya nuestros cansados cuerpecillos comienzan a vibrar y a hervir en deseos de fiesta, alegría y buenos momentos. Para servidor y para muchos compañeros de profesión nos llega el momento feliz del año en el que la alegría del trabajo se une a la felicidad de nuestros clientes y amigos. Es tiempo de comidas, de cenas y de celebraciones con la familia, los amigos o la tradicional comida o cena de empresa. Sí, esas reuniones informales alrededor de una mesa en la que todos los compañeros de trabajo olvidamos por un ratito la rutina diaria, el estrés y el cansancio del trabajo y nos dedicamos a disfrutar, a bailar, a comer y beber sin mesura amparados bajo el paraguas de una amnistía “consensuada” en la que pase lo que pase o se diga lo que se diga, queda en el baúl del olvido.
Mi amigo paco, que tiene una pequeña empresa de construcción me cuenta que este año su cena de empresa serán: “un par de cañas, unas bolsas de patatas y unas olivas, que la cosa está muy malita…”. Esta claro que la alegría y el consumo desaforado han dado paso a una limitación mayor en el gasto familiar y empresarial y repercute en este tipo de celebraciones para las empresas. Lo de pagar el jefe está complicado y, cada vez más, son los propios compañeros de trabajo los que organizan, pagándoselo de su bolsillo, estas cenas o comidas de empresa.
Ante la crisis, a agudizar el ingenio. Celebrarlo, lo vamos a celebrar aunque haya que recorrerse mil sitios y encontrar el idóneo y el que mejor se adapte a nuestras posibilidades. Los restaurantes o salones de banquetes preparan para estos días una serie de menús especiales que seguro colmarán nuestras expectativas. Lo principal es elegir bien el sitio, que el menú sea de lo más completo y si me permiten, que sea del gusto de todos, sencillito pero suculento para que si nos pasamos con la bebida al menos llevemos el estómago bien lleno. El precio, que sea el correcto y que no se abuse por ser Navidad y pensar que todos somos más esplendidos y nos preocupa menos el gasto. Un ejemplo, mi amigo José Luis de Campello prepara en su restaurante menús adaptados al gusto y al presupuesto del cliente así podemos confeccionar un menú según nuestro apetito y nuestro bolsillo. Una buena idea que nos libra de las malas sorpresas.
Pues lo dicho, a comer, a beber y a disfrutar con los compañeros y, si criticamos al jefe seguro que se olvida al momento y el año que viene será, sin duda, mejor. Buen apetito y reflexionemos.

jueves, 16 de octubre de 2008

RESTAURANTE SEIS PERLAS, SIEMPRE CON EL CLIENTE

En estos tiempos turbulentos, inciertos o, como memos raros, para el sector de la hostelería, es digno de elogio y admiración el esfuerzo humano y material que muchos empresarios y profesionales de esto del buen comer realizan para seguir ofreciendo a sus clientes y amigos la misma calidad y el digno servicio que el comensal se merece, adaptando sus ofertas gastronómicas a las coyunturas, sobre todo económicas, actuales.
El Restaurante “Seis Perlas” en un entorno privilegio y con el mar de testigo desde el Paseo Marítimo de El Campello lleva más de treinta y dos años derrochando buen hacer, derramando muy buen servicio y desbordando calidad en sus inmejorables materias primas. Los hermanos Alberto, en la cocina, y José Luis en la sala, con la inestimable ayuda del siempre solícito Vicente, han tenido como máxima el trato directo y personal con sus clientes convirtiéndolos en amigos de sus mesas. Esta máxima o esta afable manera de tratar al comensal se pone de manifiesto de una manera clara y directa, en estos momentos en los que el salir a comer o disfrutar de la buena mesa es algo menos asiduo que antaño, con la elaboración de unos nuevos menús al alcance de todos sin que merme un ápice la calidad de las materias primas y manteniendo su excelente servicio. Todos los días de la semana, no cierra ningún día, ofrece el restaurante “Seis Perlas” desde su ventana gastronómica al mar mediterráneo su MENÚ ANIVERSARIO con unas entradas de “Escalibada con salado” (ensalada de asados con anchoas de bota, hueva de maruca, mojama de almadraba y bacalao) “Marisco hervido de bahía” (Según compra en lonja) “Nuestra selección de fritura” (Pescaditos, chopitos, calamares y Gambosín) y “Croquetas ibéricas” y como plato a elegir entre el “Arroz Abanda” o el “Arroz de Sepia y Verduritas de la huerta” con un delicioso “sorbete de limón al cava” al precio de 36,85 euros por persona. O su MENÚ SEIS PERLAS con unas entradas muy apetecibles, un buen arroz , el postre de la casa y bebida a un precio mas que interesante, 28,90 euros por persona. Otra de sus interesante y conseguidas novedades para este año es el MENÚ NOCHES DE MAR creado por José Luis y Alberto al precio de 60 euros para dos personas con unas entradas de “Fritos y delicias Seis Perlas”, una de “Mouse de Pato Micuit”, la famosa “Ensalada de Asados” y la “Parrillada de Verduras de Temporada”, y como continuación se puede elegir entre el “Solomillo al Hojaldre” o un exquisito “Mero al cava” acompañados de un delicioso vino.
Calidad, servicio y un entorno inmejorable para seguir disfrutando de la buena mesa. Todo un ejemplo de buen hacer por parte del Restaurante “Seis Perlas “ que nos hace seguir creyendo que con ilusión, trabajo, esfuerzo, dedicación, buenas ideas y sobre todo, mantener la calidad y el servicio, el presente incierto nos conducirá a un mejor futuro.

EL CRÍTICO INTRÉPIDO

Permítanle a servidor que les refiera una noticia del mundo de la gastronomía que está dando bastante de qué hablar. Más que una noticia, para servidor bien pudiera considerarse una fábula en la que cree que cada uno de nosotros debería sacar su propia moraleja.
“Había una vez un reconocido crítico gastronómico que harto de los despropósitos de muchos seudo-críticos o de muchos autodefinidos gastrónomos, decidió inventarse un restaurante falso. Lo bautizó como “El intrépido” y lo situó en Milán, creó su página web con una carta de platos rimbombantes y hasta absurdos, describió una bodega con más de 2000 referencias y dejo críticas deliciosas en todos los ambientes gastronómicos. Para culminar su farsa se presentó a un concurso de la revista “Wine Spectator”, pagando incluso los casi 300 euros de la inscripción, y obtuvo un premio a la excelencia por su carta de vinos. Todo un mérito para algo que no existe”.
Para servidor la moraleja está muy clara, “la crítica solo puede comer y beber en las mesas del conocimiento y del saber”.
Robin Goldstein, que así se llama el crítico intrépido, ha sazonado con la pimienta de la duda todo esté menú compuesto por la crítica y los propios restaurantes o bodegas. ¿Qué debo hace creerme todas las bondades o todos los errores que me cuentan de un restaurante, o dudar de la opinión de críticos que sí que son realmente serios? Para servidor la respuesta está muy clara, creo que el mejor crítico siempre es uno mismo.
Actualmente el mundo gastronómico convive con la crítica de una manera casi consensuada, los críticos viven de sus comentarios y los restaurantes viven de los críticos, casi un acuerdo tácito, invisible pero presente realmente. Una cosa está clara, si hay un perjudicado siempre será el cliente, al menos aquel que se deje orientar por los comentarios de cualquier descerebrado que se nombra a sí mismo crítico y que su única relación con la gastronomía es la de ponerse ciego a comer y beber a costa del asustado restaurador que espera sus beneplácitos y que le colma de atenciones para no caer en la desgracia de una mala crítica. Hablar por hablar es totalmente gratis y muy lícito pero para servidor, que vive de servir, le asusta y le preocupa que se pueda jugar con el pan ajeno sin ningún tipo de escrúpulo y que no se reconozca el trabajo de los demás esté mejor o peor hecho con el único fin de llenar los propios egos y de considerarse “entendidos” sin conocer realmente las realidades gastronómicas o enológicas que se viven día a día. El criterio es algo que se va adquiriendo día a día y sin ese criterio creciente y teniendo en cuenta con humildad la propia ignorancia, las críticas solo son palabras huecas. A servidor por ejemplo, le encanta equivocarse con la elección de un vino o de un restaurante simplemente porque disfruta muchísimo más, del acierto. Reflexionemos.

martes, 9 de septiembre de 2008

CRÓNICA DE UN MAL PARTIDO

A servidor le van a permitir que siga utilizando el símil de como si de un partido de fútbol se tratase al hablarles y reflexionar sobre lo que ha sido la temporada estival para la gastronomía y la hostelería en general durante estros meses estivales o lo que conocemos como "temporada".

Hace algunas semanas, servidor reflexionaba sobre lo acontecido a la mitad del partido, los meses de junio y julio, e intentaba pronosticar cómo iba a ser la segunda parte de nuestro especial partido del mes de agosto. Pues bien, agosto ha sido, siguiendo lo marcado en la primera parte, otro mes atípico y raro. La pura verdad es que este partido ha durado lo estrictamente establecido. El arbitro, entiéndase ahora los clientes, ha pitado el final en el minuto cuarenta y cinco y no ha descontado ni un minuto. Ha sido una segunda parte muy sosa sin apenas ocasiones, solo un par de tiros al poste y alguna ocasión de gol aislada como algún sábado de locuras de trabajo casi olvidadas. En el balance estadístico creo que ha sido como el mismo partido del año anterior aunque la constancia del trabajo o de los remates a puerta ha estado menos presente y días de mucho trabajo han continuado a días de desidia y aburrimiento.

Los partidos intensos son recuerdos de otros tiempos y difíciles esperanzas de futuros inciertos. Los jugadores exóticos, esos que aparecieron como un revulsivo barato y poco cualificado para que los presidentes de turno, los empresarios del sector, redujesen costes y aumentasen sus beneficios, han quedado en el olvido y, en muchos casos, en la dura realidad del desempleo y la penuria económica. Algunos equipos, entendamos bares cafeterías, cervecerías o restaurantes, van a descender de categoría o van a desaparecer porque la acumulación de deudas es un lastre demasiado pesado sobre las economías sustentadas en lo ajeno, esa voluntad o posibilidad del cliente de acudir a uno u otro establecimiento. La crisis si sirve realmente para algo, es para situar a cada uno en su sitio aunque nos parezca una injusticia esta selección natural.

A servidor le enseñaron que es el presente lo que alecciona al futuro y con esa creencia cree que trabajando con esfuerzo y entrenando duro, seguro que los próximos partidos serán más apasionantes y con un resultado favorable. Reflexionemos.

REFLEXIONES AL MEDIO TIEMPO

Servidor esto del verano se lo toma como si de un buen partido de fútbol se tratase. Ahora empezando Agosto, durante el primer fin de semana de julio y el primero del mes de vacaciones por antonomasia, servidor se sienta a reflexionar y, con su permiso y paciencia, a intentar contarles sus vibraciones, pensamientos y reflexiones.

La verdad que el calentamiento para la gran final que para la hostelería de las zonas de playa o de casi todos los establecimientos en general, supone la temporada o los meses de asueto del verano, ha sido, más bien tenue y floja. Sí, ha que reconocerlo, este invierno ha sido malo, malo, malo. Ha sido aburrido y la desidia y la pereza han acampado a sus anchas. Con esta previa del partido, está claro que el resultado no va a ser demasiado bueno. Los entrenadores, entiéndase los empresarios del sector, han planteado el partido a la defensiva. Vamos, a verlas venir. Sí, a eso de estudiar al contrario con pases de tanteo e intentar conocer sus intenciones. Otros entrenadores, vuelva a entenderse profesionales o empresarios de hostelería, han aplicado el "achique de espacios", o, en cristiano, menos mesas y mas espacio entre ellas. Otros han bajado las fichas de sus jugadores o han subido a jugadores del filial para jugar en la "champions" por que sus presupuestos no dan para más. Han aparecido los jugadores exóticos, solo con presencia pero sin sapiencia, sí esos que al presidente del club les cuestan dos duros e intentan que sean figuras a costa de la ilusión de esos pobres diablos. Les prometen mucho, pero les dan poco. El mayor perjudicado, siempre el espectador, ahora entiéndase cliente.

Lo que llevamos de verano, la verdad, es que está siendo raro, raro, raro, y servidor cae en una desaceleración de inspiraciones de dos pares de balones, o mejor dicho, en una crisis de ideas del carajo. Hablando con amigos y compañeros de profesión, la palabra que más se oye es la de tristeza, por encima, incluso, de la palabra crisis. La alegría del consumo se ha convertido en la tiranía del "quiero y no puedo" y para muchos profesionales del sector como servidor, estos tiempos de, siendo políticamente correcto desaceleración económica, nos está valiendo para reflexionar sobre lo bien o lo mal que lo hemos hecho durante estos años de bonanzas y de desmesura en todos los niveles. Llega el momento de ver las jugadas repetidas del primer tiempo y decidir la correcta estrategia para la segunda parte del partido que, como servidor es siempre positivo nunca negativo, seguro será memorable y podremos esperanzarnos con la victoria final. Con trabajo, fe, esperanza y sacrificio seguro que este partido lo vamos a ganar. Reflexionemos.


 

martes, 10 de junio de 2008

COMER EN HOGUERAS


 

El fuego, el color, la pólvora y la alegría desbordante se entremezclan en estos días tan especiales de las Hogueras con un derroche y una amplia amalgama de sabores y de deliciosos platos con lo mejor de la gastronomía alicantina.

La festividad de las Hogueras en la ciudad de Alicante es también uno de los momentos gastronómicos más importantes de todo el año. La Hogueras, los racós, los restaurantes, los agradables bares y cervecerías, se visten de fiesta, de olores y sabores para dar al sufrido y cansado festero, turista, alicantino o visitante, el merecido refugio del buen comer y el buen beber para regocijo de sus agradecidos estómagos y espíritus.

Los mercados municipales se transforman en estos días en una visita obligada y en un escaparate perfecto para el aprovisionamiento necesario para cubrir y llenar nuestras mesas con los mejores pescados, los más exquisitos mariscos, el embriagador sabor de nuestros salazones, la frescura de nuestras verduras y frutas, las maravillosas carnes o nuestras especialidades en "cocas" o con la dulce repostería alicantina.

Desde primera hora de la mañana los olores a chocolate de la Vila calentito con las reconfortantes "porras o "churros", llenan el ambiente ya de sabor con el obligado y delicioso "cantaueso" para regular y avivar nuestro herido estómago. Todo un reconstituyente para los cansado cuerpos. Con el cansancio de los despertares matutinos y el pasacalles de rigor llega la hora del "almorsaret alicantí" donde los deliciosos y especiales tomates de Muchamiel se unen a la hueva de maruca o atunanarro, a las sardinas, a la mojama, al bonito salado, al delicioso "abaecho" o bacalao salado, la maravilla del atún de zorra junto a los buenos embutidos de la montaña o del Vinalopó, el buen jamón y lomo ibérico o las tiernísimas habas. Todo un preludio para el aperitivo en el que todos estos manjares se complementan con nuestra maravillosa coca en tonyina, una receta con harina, aceite, sal, un poco de vino blanco, los piñones, la cebolla y el buen atún de zorra, un plato que no se puede dejar de tomar en el que se resume lo mejor de la gastronomía alicantina, la huerta y el mar. Tampoco faltan en el aperitivo previo o almorsaret alicantí, nuestros preciados mariscos de bahía como las quisquillas, los langostinos de Guardamar, las espectaculares cigalas, la preciada y simpar gamba roja, las clochinas o las espectaculares canaillas junto a las "pipas" o tellinas que alegran y satisfacen nuestro apetito. De nuestro querido mediterráneo también degustamos el calamar de potera a la plancha, los boquerones, el pescadito de bahía frito, las gambitas en gabardina, y una de las maravillas y capricho de nuestro mar como es el atún de ijada en donde la mar irrumpe en nuestro paladar en una explosión de sabor y frescura.

Todos estos maravillosos manjares se acompañan de las delicias de la huerta, los tomates, las habas, las cebollitas tiernas, el alficoz, los pepinos, y, cómo no, la ensalada alicantina con salado y encurtidos. Tampoco podemos dejar de probar y maravillarnos con el aspencat con sus pimientos, berenjenas y cebollas asadas y los singulares capellanes asados a la brasa sin olvidar un aperitivo importado de las montañas alicantinas como la pericana.

Los arroces son el plato estrella durante estos días junto con los deliciosos guisos alicantinos tanto de mar, montaña o huerta. Las olletas alicantinas reconfortan y alegran nuestros paladares como los potajes, la llandeta, la olleta de blat, o la de lentejas. Toda una delicia.

Después de la cansada vorágine de los desfiles, ofrendas o pasacalles, el "soparet alicantí" es la excusa perfecta para la reunión de amigos o de foguerers alrededor de las mesas de los racós para disfrutar con los tomates verdes en salazón, los deliciosos huevos frititos con los ajetes tiernos y la ñora, y las sardinas en bota como complemento ideal y obligado. Y de postre, sin duda, las brevas de sabor inigualable en estas fechas, las peritas de San Juan o el amplío abanico de repostería y dulces alicantinos.

En nuestras mesas con esta alegría de Hogueras tampoco faltan los buenos vinos alicantinos y las bebidas espirituosas de nuestra provincia como el anís para la obligada "paloma", el cantaueso matutino, el herbero de nuestra montaña o los deliciosos vermús de nuestra provincia.

Todo un jardín de sabores que harán que nuestro amor y pasión por nuestras fiestas se conviertan en una experiencia gratificante y alentadora. A disfrutar, felices Hogueras.


 


 


 

A SANTI SANTAMARIA, CON HUMILDAD


 

Querido y estimado Santi:

Servidor, en su inmensa y humilde ignorancia, siempre ha pensado y creído que la libertad de opinión es un regalo divino y merecido para los espíritus inquietos y libres. Servidor también cree a pies juntillas que el respeto y el conocimiento son las materias primas necesarias para cocinar y poner sobre la mesa los platos de la crítica. Tus comentarios han sido casi siempre, más que acertados, han sido y serán irónicos, socarrones e incluso corrosivos, pero creo que últimamente tu buena crítica se ha convertido en un banquete de despropósitos y en un menú equivocado y erróneo que no se corresponde con los gustos del comensal.

Para servidor y creo que para todos a quienes les apasiona la gastronomía, tus últimos comentarios no se corresponden con la realidad gastronómica que estamos viviendo y disfrutando dentro de un marco de reconocimiento y de un más que ganado prestigio a nivel internacional. . Crear dudas sobre un fenómeno en alza, lo único que provoca es la incertidumbre, y dudar sobre el buen momento de la gastronomía española es algo mezquino y necio.

En la gastronomía, la libertad de elección es la premisa y base primordial en la que se sustenta la alegría y la satisfacción del cliente. Querer desmerecer los logros, los aciertos e, incluso, las equivocaciones ajenas, sólo puede entenderse desde la envidia, la falta de creatividad o la mala leche. No creo Santi, de verdad, que en tu caso sean alguno de estos motivos, mas bien palabras fuera de lugar.

Santi, no se puede decir que: los chefs españoles sirven platos "que ni ellos mismos comerían" o que "algunos cocineros ofrecen un espectáculo mediático alejado de la preocupación por una alimentación saludable", además de denunciar "el uso de sustancias químicas" y de pedir a las autoridades "un control público de los alimentos". Hay que ser un poco más serio y precavido cuando se habla de una actividad que nos da de comer a mucha gente, desde los camareros como servidor, a los ayudantes, a los pinches , los cocineros o a quienes se les compran las materias primas. Cualquier trabajo merece todos los respetos del mundo, y aunque uno no esté de acuerdo en la manera de realizarlo por cada cual, debe respetarlo y si da lugar a la critica, que ésta sea siempre desde la verdad.

Ferrán Adría, Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Pedro Subijana, nuestro genial Quique Dacosta y un sinfín de grandes creadores (sí, Santi, creadores), trabajan e innovan a diario para el beneficio de todos. Si utilizan nuevos productos o nuevas técnicas, bravo por ellos o acaso nuestras madres no le hacían reverencias a la sufrida olla exprés o lloraban de alegría con un lavavajillas. Si lo moderno es bueno, por qué no usarlo y sacarle partido

Creo, de verdad, Santi que pisarse la manguera entre bomberos no es nada bueno y como, a quien has llamado "pretencioso y mediático", Juan Mari Arzak dice que: "La cocina es libertad y humildad. La envidia es una competición en la que siempre se pierde. Hay que fijarse en lo que hacen los otros, no despreciarles". Cuídate, tuyo siempre.

Reflexionemos.


 

viernes, 9 de mayo de 2008

RESTAURANTE KABERNET, UN BUEN CONCEPTO

En el restaurante Kabernet, situado en la calle Pintor Sorolla (entre las dos avenidas que nacen en el Mercado Central y convergen hacia la Rambla), podemos encontrar el equilibrio perfecto entre saciar nuestra curiosidad y nuestro apetito, en un ambiente fresco, acogedor e intimo que recuerda a las hojas de la vid, a la uva, a los días de vendimia...un paraíso para los sentidos.

Sus conceptos son simples: disponer de productos de primera calidad, darles una cuidada elaboración, respetar la base tradicional de cada plato, realizar un profundo y auténtico recorrido por la gastronomía mediterránea y nunca olvidar que el principal motivo por el que alguien visita un restaurante, es su deseo de satisfacer su espíritu, su alma y, cómo no, su estómago.

Leer la carta es realizar un paseo costero por las gastronomías bañadas por el Mediterráneo, es jugar a acercarnos al los productos muchas veces desconocidos, sin alejarnos de la cocina tradicional española.

Podemos comenzar por Grecia con la "Ensalada de yogur griego y aceituna Kalamata", acompañarla de un sorprendente "Carpaccio de manitas de cerdo con morcilla de Pinoso y salsa picante marroquí", o irnos hasta Francia para probar sus referencias en quesos acompañados con sus dulces confituras Es también obligatorio probar alguna de las diferentes referencias a Italia con platos de pasta fresca: suculentos los "Ravioles de bacalao", o irnos hasta Argelia y degustar un auténtico "Tajin de cordero". Carta innovadora sin duda en las carnes y pescados, marcando personalidad en sus propuestas como: el "Dorado sobre crema de algas y corteza de tapenade, anchoas y pistacho". Renovador el "Osso bucco de caballo con una sutil sopa de vermú y vainilla de Tahití". Imprescindible el "Solomillo de Avestruz", tiernísimo después de su maceración en leche.

Todo acompañado de una cuidada atención a los vinos, a su servicio, a las variedades, a acercarnos y a apostar por caldos de la zona: Alicante, Yecla, Jumilla... (No en vano Kabernet y el Sakacorchos Wine Bar, que esta justo al lado, pertenecen al mismo grupo).

Para concluir, los postres: impresionantes. "Tarta de almendras (en tres texturas) con helado de turrón" (de Alicante, por supuesto), o unos "Baklawas griegos (hojaldres con agua de azahar, miel y frutos secos), sobre salsa de yogurt y confitura de uva y rosas", una combinación perfecta y un maravilloso "browni de café", ponen el epílogo perfecto a esta narración de sabores.

El restaurante Kabernet dispone también de lunes a viernes a mediodía un menú muy económico para que cualquiera pueda acercarse a su carta, su gastronomía, su propuesta... Y si lo que pretendemos es una cena privada de hasta 30 personas, tienen menús especiales y un salón privado en la planta baja.

Todo un nuevo concepto bien definido.

#DomingoArroz Hoy Arroz y postre en #366Rcetas "Arroz con Bacalao, coliflor y su Azafrán" y "Torrijas" por el @CdtAlicante

ARROZ CON AJOS, BACALAO, COLIFLOR Y SU AZAFRÁN RECETAS ELABORADAS POR ALUMNOS DEL CDT ALICANTE Ingredientes para cuatro personas ...